Este renacer del liberalismo en Chile es una situación que no debe desaprovecharse y quedarse solamente en ello, en un mero lanzamiento de nuevos partidos y movimientos políticos, sino que debe apuntar a propagar, difundir y expresar las ideas de una sociedad libre a la población.
Publicado el 08.10.2016
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El liberalismo es una doctrina política que nació hacia fines del siglo XVII, defendiendo la esfera individual de derechos de una persona, limitando el poder de los monarcas, y también los principios que componen una sociedad libre. Esta doctrina, basándose en el sistema de libre mercado, produjo un constante progreso para las naciones y una consecuente reducción de la pobreza a nivel mundial. Así, el liberalismo ha incentivado tanto el desarrollo de las capacidades de los individuos como también la asociación de éstos para lograr determinados fines.

En Chile, es a causa de esta doctrina que se realizaron importantes reformas y obras fundamentales para el país, tales como la limitación a las facultades extraordinarias del Presidente de la República, la simplificación del sistema de acusaciones hacia los ministros de Estado, la garantía de los derechos civiles, la formación del Estado de derecho, la secularización del Estado, el camino hacia su democratización expandiendo el derecho a sufragio, la banca libre, los ferrocarriles que conectaron al territorio nacional, el alumbrado público, el desarrollo del alcantarillado, todos ellos se producen en la época de apogeo del liberalismo; entre 1861 y 1924.

Esa es la esencia del liberalismo, un escepticismo frente a la autoridad y el poder, limitando a este último, una concepción del individuo como el centro de la sociedad, un Estado laico que respete a todas las religiones existentes al interior de éste por igual, una sociedad civil activa que en base al libre emprendimiento produzca el progreso y reduzca la pobreza.

Durante el siglo XX, el liberalismo en Chile fue desplazado del primer plano nacional, quedándose algo detrás del autoritarismo conservador, de las doctrinas socialcristianas y del breve período de socialismo en el país. Sin embargo, en la actualidad, el liberalismo en sus diversas variantes ha vuelto a posicionarse para competir en los primeros lugares, así lo ha demostrado al surgir nuevos movimientos políticos y partidos, tales como Sociedad, Voluntad Cívica, Evópoli, Amplitud, Ciudadanos, Red Liberal, etc. Estos tres últimos componen el denominado, por ellos mismos, “Centro Liberal”, bajo la agrupación “Sentido Futuro”.

Este renacer del liberalismo en Chile es una situación que no debe desaprovecharse y quedarse solamente en ello, en un mero lanzamiento de nuevos partidos y movimientos políticos, sino que debe apuntar a propagar, difundir y expresar las ideas de una sociedad libre a la población. Así lo han estado realizando los centros de estudios Horizontal y Plural, apoyados en dicha labor por los think tanks como la Fundación para el Progreso, el Instituto de Estudios de la Sociedad, Círculo Acton y la fundación Avanza Chile. Sin embargo, es de vital importancia que todas las instituciones anteriormente mencionadas, comiencen progresivamente un proceso de descentralización, puesto que Santiago no es Chile y el regionalismo es una tarea de vital importancia que aún se encuentra pendiente. Por último, es el liberalismo la corriente que promueve una sociedad en que las regiones tengan más protagonismo, mayor independencia, mayores facultades y actuaciones propias, así lo ha esbozado claramente la Fundación Piensa.

Este ave fénix que es el liberalismo representado por los nuevos partidos y movimientos políticos, en sus diversas variantes o acepciones, posee la oportunidad de construir una casa común que reúna a todos los liberales que se encuentran en coaliciones o pactos políticos dispersos unos de otros. Es éste el momento de que Felipe Kast, Luciano Cruz Coke, Andrés Velasco, Lily Pérez, Cristobal Bellolio y otros más, dialoguen sobre las grandes similitudes que los unen, abandonando las leves discrepancias que nada aportan al tenerlos separados. Es una única instancia que tal vez no se repita en muchos años más, tal como ocurrió con el liberalismo en Chile desde el fin del primer gobierno de Alessandri, teniendo esta doctrina que acercarse a perspectivas conservadoras o socialcristianas que no se comparan a lo que podría realmente hacer una coalición liberal.

Es, sin duda alguna, la gran oportunidad de hacer resurgir la doctrina que tanto progreso le dio a éstas tierras.

 

José Luis Cofré Trevia, Tribuna Líbero.

 

 

 

FOTO:FRANCISCO FLORES SEGUEL/AGENCIAUNO