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Publicado el 27 de febrero, 2018

Proyecto Dominga: ¿Hay una alternativa al desarrollo sostenible?

Aspirar a este desarrollo sostenible no sería otra cosa que aspirar a mantener las condiciones actuales, siendo que hoy contamos con la tecnología y los recursos para sobrepasar ese estándar y transitar hacia uno mejor: el "desarrollo regenerativo".
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El llamado a conciliación realizado por el Tribunal Ambiental de Antofagasta, en el contexto de la reclamación presentada ante el rechazo al proyecto Dominga, vuelve a poner en primera plana lo que parece ser un dilema sin solución: desarrollo económico v/s patrimonio ambiental.

Desde un punto de vista político y social, hoy es prácticamente inviable oponerse al denominado “desarrollo sostenible”, en particular para aquellos países con un nivel de desarrollo moderado o alto como Chile. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) promovidos por la ONU, son quizás la señal más clara y reciente del consenso mundial en torno a la sustentabilidad. Así las cosas, no sorprende que la respuesta default de las actuales y futuras autoridades ante el nuevo escenario que enfrenta Dominga sea apelar al pretendido desarrollo sostenible.

Cabe entonces preguntarse: ¿Es suficiente este consenso? ¿Alcanzará sólo con un modelo económico cero impactos? ¿Basta sólo con “netear” beneficios y costos? La respuesta es no. Y es que no es posible obviar que gran parte de nuestro actual nivel de desarrollo supuso un daño permanente a parte importante de nuestro planeta y sus ecosistemas. Aspirar a este desarrollo sostenible no sería otra cosa que aspirar a mantener las condiciones actuales, siendo que hoy contamos con la tecnología y recursos suficientes para sobrepasar el estándar de sustentabilidad y transitar hacia uno mejor: el “desarrollo regenerativo”.

Fritjof Capra (físico y pensador sistémico, invitado al último Congreso del Futuro) lo ilustra perfectamente: “La naturaleza es sustentable porque es capaz de regenerarse, esa es la lección clave”. Esta visión no es un sueño. Para muchos es un llamado a la acción que ha devenido en una realidad pujante. Aquí en Latinoamérica ya es posible ver muestras concretas a todo nivel.

Por ejemplo, el gobierno del Presidente Macri, en Argentina, ha estado trabajando por más de un año en el denominado “Plan A” una iniciativa conjunta con ZERI (Zero Emissions Research Initiatives), una red global de científicos y empresarios que busca hacer posibles proyectos de alta rentabilidad económica y ambiental en áreas como minería, acuicultura, agricultura, energía y conectividad entre otras. Gracias al llamado Plan A, Argentina contará con bases sólidas sobre las que llevar adelante más de 10 proyectos de gran escala que buscan revolucionar su economía, con un enfoque circular, adaptado a la realidad local y con impactos ambientales netos positivos.

Por otro lado, el movimiento de agricultura regenerativa en Latinoamérica agrupa diversas iniciativas de producción agrícola que —basadas en la diversidad biológica, la restauración de suelos y producción local— están haciendo frente a la desertificación en Brasil, Argentina y Chile. Algunos de estos proyectos como, “Fazenda da Toca” en Brasil o “Huertas a deo’” en Chile son, a distintas escalas, competitivos incluso con métodos de producción agrícola tradicionales basados en monocultivos.

Vivimos en una era de cambios sin precedentes, donde la denominada “cuarta revolución industrial” promete abrirnos a posibilidades antes no imaginadas. Una característica de esta revolución, desconocida para muchos, se basa en parte importante en un profundo estudio de los procesos naturales, lo que hoy permite diseñar esquemas productivos que se adapten a ellos, mejorando y no sólo manteniendo la condición actual de nuestro planeta.

No cabe duda que cualquier revisión del proyecto Dominga deberá al menos considerar el estándar de desarrollo sostenible. No obstante ello, la invitación es que comencemos a analizar los proyectos de inversión y nuestro modelo de desarrollo desde una mirada de futuro, una mirada regenerativa.

 

Diego Carrasco Vallejos, abogado PUC y consultor en sustentabilidad

 

 

FOTO: HERNAN CONTRERAS/AGENCIAUNO

 

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