En menos de tres meses, pasamos desde la lógica de “los niños primeros en la fila” a las discusiones que enardecen los ánimos de un grupo minoritario de líderes de opinión, pero que claramente no representan las urgencias sociales. Como siempre, pareciera que estas últimas están obligadas a seguir esperando a que les llegue su hora en la interminable lista de prioridades políticas.
Publicado el 30.05.2018
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En los últimos días hemos sido testigos de un nuevo giro en los temas prioritarios abordados por la clase política nacional. En menos de tres meses, pasamos desde la lógica de “los niños primeros en la fila” a las discusiones que enardecen los ánimos de un grupo minoritario de líderes de opinión, pero que claramente no representan las urgencias sociales. Como siempre, pareciera que estas últimas están obligadas a seguir esperando a que les llegue su hora en la interminable lista de prioridades políticas.

Me gustaría destacar tres ejemplos del brusco cambio de dirección de la agenda que ha terminado por desalinear, nuevamente, los intereses de algunos políticos y las necesidades del Chile real.

En primer lugar, no podemos obviar el tema que se ha tomado la contingencia en las últimas tres semanas: la reivindicación de la mujer en la sociedad. Sin duda es un motivo de orgullo que haya sido relevado el buen trato, el respeto, la no discriminación arbitraria y reclamación del rol fundamental que siempre ha debido tener la mujer. No obstante, se sobregiró aquella petición que se vislumbraba como sensata, convirtiéndose en un reclamo de elite, cuando se transforma la protesta en una lucha contra el denominado “patriarcado”, exigiendo modificar por la fuerza el uso correcto del castellano o demandar paridad de género en todas y cada una de las citas bibliográficas de un curso universitario.

En este caso, las que lideran el movimiento feminista pierden una oportunidad de oro cuando dejan de conectar con aquellos hechos que sí constituyen un agobio para la amplia y silenciosa mayoría de mujeres chilenas que sufren a diario injusticias indignas. Cuánto más hubieran sintonizado con la ciudadanía si hubiesen exigido con el mismo ímpetu políticas concretas de apoyo a las adultas mayores, a las mamás adolescentes, a las mujeres que viven en condición de pobreza, a quienes no tienen casa o a las que están durante años esperando que las llamen del hospital para operarse o ver a un especialista.

Las que lideran el movimiento feminista pierden una oportunidad de oro cuando dejan de conectar con aquellos hechos que sí constituyen un agobio para la amplia y silenciosa mayoría de mujeres chilenas que sufren a diario injusticias indignas”.

Toda demanda de un grupo privilegiado —bien educado, de jóvenes estudiantes universitarias que reclaman un cambio cultural feminista— palidece y se convierte en frívola frente a la realidad que vive una parte significativa de la población y que muchos parecen desconocer, o lo que es peor, obviar. Frente a ese millón de mujeres que aún viven con menos de tres mil pesos diarios, según lo registrado por la CASEN 2015, no se puede exigir como urgencia nacional el cambio del nombre registral en la tarjeta de la biblioteca.

Pero no sólo los movimientos sociales han demostrado que sus prioridades están alejadas de la realidad de los chilenos, en los hechos y en los dichos. También algunos políticos parecieran perder el foco, quizás preocupados por tratar de congraciarse con potenciales electores que puedan serles esquivos en la reelección, más que por genuina convicción.

Esto quedó ejemplificado en las declaraciones del pasado fin de semana del alcalde de Santiago, Felipe Alessandri, en La Tercera. El edil de Chile Vamos aseguró con firmeza que: “No hacerse cargo de los temas valóricos sería un error profundo que nos condenaría al fracaso”. Llama la atención que el mismo dirigente que pregona con un discurso de “los pies en la calle” tenga la cabeza puesta en los temas que le importan a tan pocos. El estilo de trabajo en permanente contacto con la ciudadanía y su presencia en terreno contrasta con su interés por levantar problemáticas que claramente no despiertan la preocupación de los vecinos de la comuna, como la seguridad ciudadana, la salud o la educación.

No cabe duda que debe haber llamado la atención de muchos adultos mayores, que han confiado en Alessandri y lo han apoyado desde su elección, que el tema que quiso instalar en su entrevista fuera la legalización de la eutanasia —sin condiciones—, antes que sus gestiones para mejorar la atención primaria en los consultorios. Cuesta imaginar que haya un problema más sensible que su salud para las personas de la tercera edad, pero el alcalde decidió hablar de suicidio asistido antes que de cuidado, atención integral, oportuna y sobre todo digna en los centros de salud familiar.

Debe haber llamado la atención de muchos adultos mayores que el alcalde Alessandri hable de la legalización de la eutanasia, antes de la atención primaria en los consultorios”.

Por último, otro ejemplo de ansiedad por buscar electores en posturas que apuntan a un nicho antes que a las grandes mayorías es la forma en que ha enfrentado el debate sobre la adopción un sector de parlamentarios del oficialismo. El Presidente Piñera fue categórico en manifestar que deseaba agilizar los procesos de adopción, porque se debía privilegiar el interés superior del niño. El drama que viven día a día miles de niños en centros del Sename sólo ratifica que es de extrema urgencia darles a esos menores la posibilidad de estar al cuidado de una familia que les entregue todo lo que el Estado no puede, por su naturaleza.

En contraste, algunos diputados e incluso un partido de gobierno han insistido en centrar la discusión en si se incluirá a las parejas homosexuales dentro de las alternativas de adopción. Pareciera que les preocupa más el inexistente derecho a adoptar, que el innegable derecho a tener padre y madre. De nuevo se entrampa una urgencia social por la convicción particular de que aquellos temas, que son relevantes para unos pocos, están por encima de los problemas fundamentales de la gran mayoría de los chilenos.

Es de esperar que, más pronto que tarde, las prioridades dejen de ser elegidas en una boutique y sean las que encontramos en el corazón del nuevo Chile que pide dignidad, justicia, solidaridad y libertad. En ese país de clase media emergente que exige una clase política que esté a la altura de los tiempos. Al nivel de una sociedad que ya no está dispuesta a seguir callada ni a elegir a los mismos cuando éstos pierden la sintonía fina con el ciudadano de a pie.

 

Jorge Acosta, director ejecutivo Instituto Res Publica

 

 

FOTO: HANS SCOTT / AGENCIAUNO