Los dos candidatos presidenciales llaman a los electores a propósitos contradictorios. Alejandro Guillier los convoca a derrotar a un sector de los chilenos, para impedir una mayoría en favor de la opción de centroderecha. Sebastián Piñera  los llama a construir una mayoría, para impulsar un proyecto de cambios y restaurar el diálogo y la unidad en torno a objetivos compartidos.
Publicado el 16.12.2017
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Termina una campaña desafiante, como pocas, para todas las fuerzas políticas de nuestro país. Identifico algunas claves especialmente relevantes en las semanas de la segunda vuelta, que comparto con ustedes a continuación.

 

Intervención del Gobierno

La segunda administración de Michelle Bachelet va a pasar a la historia, entre otras cosas, como el gobierno que con mayor agresividad ha cruzado, en democracia, la frontera de lo aceptable en materia de intervención electoral. En las últimas cuatro semanas La Moneda perdió el pudor para usar y abusar de los recursos que concede el ejercicio del poder para favorecer a su candidato.

La evidencia de ese abuso es contundente: manipuló la agenda en el Congreso definiendo prioridades no para hacer frente a las urgencias del país, sino para “sacar al pizarrón a Chile Vamos”; desplegó a intendentes, seremis, gobernadores y jefes de servicio en todo el país, para difundir la campaña del miedo entre los beneficiarios de programas sociales. Y cada mañana, la vocera de gobierno, quien representa la voz de la Presidenta de todos los chilenos, se subió a un pódium en el corazón de Palacio, frente a todos los medios de comunicación, con un único propósito: desacreditar a Sebastián Piñera, difundiendo información parcial en unos casos, falsa en otros y a mi juicio odiosa y mal intencionada siempre.

Y si ya sabíamos que para Michelle Bachelet el delantal blanco era “grito y plata”, otra cosa es exponer la dignidad presidencial vistiendo a la máxima autoridad de médico para cortar la cinta de consultorios, hospitales y cuánta obra se le ocurrió inaugurar y reinaugurar en pocas semanas.

 

La decisión del Frente Amplio

Con el 20% de Beatriz Sánchez en el bolsillo y el 16% de la elección parlamentaria, el Frente Amplio se tomó su tiempo para definir qué posición adoptaría frente a la segunda vuelta.

El resultado de esa deliberación es confuso, pienso que por dos razones. Primero, porque el debate de fondo tiene un alcance más allá de la elección del domingo. Lo que el Frente Amplio discutía no era cuál es el mejor candidato, sino cuál el camino más propicio para arrebatarle a la Nueva Mayoría el papel como principal referente de la izquierda. Y cuál es el resultado que les resulta más cómodo para ese objetivo, si un triunfo de Sebastián Piñera, frente a quien el espacio para oponerse es absoluto y por definición; o la elección de Alejandro Guillier, con cuyo gobierno, aun cuando lo nieguen, hay convergencias esenciales.

Y, luego, porque en un sector del Frente Amplio caló el llamado a la responsabilidad histórica que les transmitió Alejandro Guillier poco después de la primera vuelta, forzando la decisión de algunos de sus movimientos y el respaldo de Beatriz Sánchez (cuya votación la pone entre los líderes con mayor futuro político), en favor del candidato de la Nueva Mayoría.

 

Convocatoria a votar, propósitos en contradicción

Los dos candidatos presidenciales llaman a los electores a dos propósitos contradictorios. Guillier los convoca a derrotar a un sector de los chilenos, para impedir una mayoría en favor de la opción de centroderecha. Sebastián Piñera  los llama a construir una mayoría, para impulsar un proyecto de cambios y restaurar el diálogo y la unidad en torno a objetivos compartidos.

Ambos propósitos quedaron sellados en los discursos de los respectivos cierres de campaña, la noche del jueves. Para Guillier “no ir a votar es permitir que gane la derecha conservadora que quiere volver atrás, no votar es entregarle el triunfo a los poderosos que no van a gobernar para la gente”. Piñera reconoció que “hemos aprendido que los chilenos queremos cambios profundos, pero queremos cambios bien hechos basados en el diálogo y los acuerdos, y no en la confrontación ni muchos menos de la retroexcavadora”.

 

Consolidación de Chile Vamos

La Nueva Mayoría admite que fue un error no elegir un candidato presidencial único en una primaria. Esa decisión amplió las diferencias en la coalición de gobierno, dividió a La Moneda y dio espacio a la candidatura del Frente Amplio. Al contrario, las primarias de Chile Vamos permitieron sellar el liderazgo y la candidatura de Sebastián Piñera, además de consolidar a la coalición y comprometer un proyecto político de unidad para el país.

El resultado parlamentario de Chile Vamos es también el fruto de ese camino de unidad, que no ha sido fácil y ha exigido disciplina, renuncias y valiosos gestos de humildad. Con todo, las coaliciones son frágiles, cuesta mucho construirlas y muy poco desarticularlas, de manera que muchos esperamos que sus líderes mantengan por los próximos años el espíritu y determinación para la unidad.

El domingo amaneceremos expectantes, muchos nos desplegaremos en los colegios electorales como apoderados de uno u otro candidato. Y cerraremos el día con un Presidente para Chile electo y la certeza de que una mayoría de electores se ha definido, con su voto, entre dos proyectos diferentes.

Voto por Sebastián Piñera con la total convicción de que ofrece para Chile el mejor camino.

 

Isabel Plá, Fundación Avanza Chile

@isabelpla

 

 

FOTO: PABLO OVALLE ISASMENDI/AGENCIAUNO