Considerando el promedio de los 16 partidos evaluados, sería prioritario que los dirigentes del mundo político se abocaran a “ordenar su casa” antes de apuntar sus dardos a terceros, iniciando así el arduo camino para recuperar la legitimidad social perdida.
Publicado el 11.06.2016
Comparte:

Reveladores son los resultados del informe final del “Índice de Transparencia en los Partidos Políticos”, dado a conocer hace pocos días por la organización Chile Transparente. En éste se constata que aún hay mucho por hacer en esta materia por parte de los partidos, sobre todo en cuanto a la entrega de información de índole financiera. En efecto, la transparencia respecto a los mecanismos con los que se toman las decisiones y se eligen candidatos, así como respecto al origen y destino de los recursos, es altamente valorada por la ciudadanía y, adicionalmente, podría ser exhibido como una suerte de “sello de legitimidad” por los partidos, en especial cuando  demanden mayor transparencia a otros actores sociales.

Considerando el promedio de los 16 partidos evaluados, que sólo alcanzó 2,55 puntos (de un máximo de 7), lo que representa un retroceso en comparación con el resultado del año pasado (4,3), sería prioritario que los dirigentes del mundo político se abocaran a “ordenar su casa” antes de apuntar sus dardos a terceros, iniciando así el arduo camino para recuperar la legitimidad social perdida (según la encuesta Adimark publicada el 31 de mayo, el nivel de rechazo alcanza 73% hacia los partidos de Chile Vamos y 77% hacia los partidos de la Nueva Mayoría).

Chile Transparente también ha efectuado mediciones en el sector privado, que han evaluado la transparencia corporativa de las empresas chilenas que cotizan en bolsa, guiándose por  estándares internacionales que miden principalmente el grado de acceso a la información que las compañías ofrecen al público. En el último informe difundido a fines de octubre del 2015, las 93 empresas pertenecientes al IGPA estudiadas alcanzaron un puntaje promedio de 77,3 puntos (de un máximo de 100), lo que representa un alza de 4 puntos respecto a la anterior medición. Son buenas noticias y es justo reconocer el avance, pero también es justo reconocer que aún queda mucho por hacer, dado que las empresas también adolecen de falta de legitimidad social y de confianza, que es necesario recuperar. Sería recomendable ampliar la muestra de empresas evaluadas y los aspectos evaluados, por ejemplo, se percibe una deuda pendiente en cuanto a la transparencia que es percibida por los clientes respecto a los servicios de algunos sectores de negocios (la denominada “letra chica”, para graficarlo). Pero la exigencia por transparencia debiera orientarse hacia todos los grupos de interés, siendo el eje medioambiental un ámbito clave del cual hay que rendir cuentas yendo más allá del “mínimo legal”.

Esta exigencia de transparencia es un denominador común a todas las instituciones, pertenezcan al mundo privado, público, político o social, y constituye un desafío positivo, ya que, como sabemos, las buenas acciones se realizan a plena luz del día, y aquello que es moralmente cuestionable permanece en la sombra, oculto. Tal como ocurre con los encapuchados que tantos estragos provocan en las marchas y manifestaciones. Ojalá que la ley que se tramita al respecto y que pretende regular la “transparencia ciudadana” llegue a buen puerto.

 

José Antonio Garcés S., Past – President USEC.

 

 

FOTO: CHILE TRANSPARENTE.