Habiéndose abordado el problema del sobreendeudamiento, creemos que no hay razón para que el dinero que se recauda con el esfuerzo de todos los chilenos, incluyendo aquellos que no tuvieron la oportunidad de acceder a la educación superior, se destine en forma prioritaria a cumplir los compromisos adquiridos por quienes se beneficiaron de un título profesional.
Publicado el 15.05.2017
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La semana pasada, como consecuencia de una marcha organizada por la Confech, volvió a instalarse en la discusión pública el Crédito con Aval del Estado (CAE), luego de que los jóvenes líderes exigieran la eliminación del sistema de créditos y la condonación de las deudas contraídas para acceder a la educación superior.  La respuesta del Gobierno ha sido, en esta materia, correcta y enfática, al señalar que no hay posibilidad de condonar esos créditos y que el CAE será reemplazado por otro crédito subsidiado y administrado directamente por el Estado, con condiciones de tasa y cuota similares a las actuales, en la línea de un proyecto de ley que en 2012 Sebastián Piñera presentó para abordar esta situación.

Mientras el sistema de créditos vigente en Chile ha tenido una importante evolución, quienes lo critican no han sabido ni querido incorporar los cambios a su diagnóstico. En efecto, al 2011 el CAE tenía una tasa de interés que bordeaba el 6% anual, lo que distaba mucho del 2% que tenía el otro mecanismo de crédito disponible sólo para un grupo privilegiado de universidades (las del CRUCH). Las protestas de ese año se basaban en el sobreendeudamiento que las obligaciones derivadas del CAE generaba en un alto número de familias, cuestión que efectivamente ocurría y que llevó al Gobierno de la fecha a tomar medidas concretas. Mediante un mecanismo de subsidio directo se rebajó la tasa a un 2% fijo anual y se estableció un seguro en virtud del cual ningún egresado pagaría más del 10% de su renta.

A raíz de estos cambios, el sobreendeudamiento que afectaba a algunos egresados se corrigió exitosamente. De acuerdo a un estudio de Acción Educar elaborado con datos de la Comisión Ingresa (órgano público a cargo de la administración del CAE) y del Sistema de Información de la Educación Superior del Mineduc, la cuota promedio que hoy pagan los deudores representa entre un 3,5% y un 6,6% del sueldo promedio de los titulados de la educación superior al cuarto año de egreso. Aunque se trata de promedios, estos antecedentes dan cuenta de un nivel de endeudamiento más que razonable y abordable para el grueso de los profesionales y técnicos que, sin mediar el crédito, probablemente no habrían podido cursar estudios superiores.

De hecho, menos del 7% del total de los deudores del CAE (304 mil) se acoge al beneficio de rebaja de cuota al 10% del ingreso, lo que confirma que es un universo menor el que enfrenta cuotas que superan ese porcentaje de su ingreso. Con todo, en esos casos el sistema entrega una solución, como ya se ha dicho. En este contexto, pierde sustento el argumento que siguen esgrimiendo quienes buscan una condonación del crédito. La deuda existe, pero el sobreendeudamiento generalizado, no.

Ahora bien, habiéndose abordado el problema del sobreendeudamiento, ¿se justifica una condonación? Creemos que no hay razón para que el dinero que se recauda con el esfuerzo de todos los chilenos, incluyendo aquellos que no tuvieron la oportunidad de acceder a la educación superior, se destine en forma prioritaria a cumplir los compromisos adquiridos por quienes se beneficiaron de un título profesional.

 

Raúl Figueroa Salas, director ejecutivo Acción Educar

 

 

FOTO: YVO SALINAS/AGENCIAUNO