Salida al problema, la única posible para que el consumidor sea quien gane: que coexistan ambos sistemas y que los taxis básicos apliquen las mismas innovaciones que los Uber.
Publicado el 17.04.2016
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Parafraseando a Fidel Castro cuando en el Estadio Nacional arengaba, “por la razón, por la razón, por la razón… por la moral, por la moral, por la moral”, quiero alzar la voz por el mercado.

Uber abrió una discusión que, según algunos, en la economía ya resolvió un economista llamado Joseph Alois Schumpeter, destrucción creativa. Esto es simple, el mercado evoluciona porque el empresariado a través de la innovación genera aumentos de riqueza y prosperidad.

Sin embargo, Uber ha sido más bien una lucha de poder institucional, porque el rol de los gremios (o sociedad intermedia) es el que está marcando la agenda, aunque algunos creen que esto es porque se hizo una innovación con una aplicación móvil.

Las aplicaciones móviles existen desde hace un buen rato y cuando en un curso de emprendimiento uno pide “hagan el ejercicio de mostrar una innovación posible para los próximos 10 años”, el resultado es el mismo en todos los alumnos… una aplicación móvil que hace esto o lo otro.

Dicho esto, la pelea Uber versus taxis no es más que la protección que requiere un gremio (que puede ser perfectamente legítimo) versus una solución de mercado a un problema de servicio mal dado.

En estos días han sido recurrentes las notas de prensa donde las personas argumentan a favor de usar Uber, porque cobran lo justo, no se dan vueltas innecesarias para que el valor de la carrera sea más alto, hacen carreras cortas sin problemas, son autos más nuevos, los datos del chofer están disponibles antes de subir al auto, no necesitan andar con dinero en efectivo, etc.

Por su parte, los taxistas reclaman que ellos tienen que pagar más caro por los permisos de circulación y los seguros, deben usar licencia de conducir profesional, etc., todos factores que hacen más caro trabajar un taxi básico, que los costos en que incurre un chofer Uber.

Salida al problema, la única posible para que el consumidor sea quien gane… que coexistan ambos sistemas y que los taxis básicos apliquen las mismas innovaciones que los Uber, es decir, que en lugar de que un taxi esté dando vueltas y vueltas gastando bencina, se pueda acceder a sus servicios a través de una aplicación móvil con las mismas prestaciones que la de Uber. Con eso, los usuarios podrán usar los servicios de transporte de taxi en forma más simple, con menos costos y más competencia.

En resumen, lo importante es darse cuenta de que la innovación está en las nuevas formas de contactar al cliente-usuario, por lo que debemos adaptar los procesos productivos y de servicios a los móviles y sus tecnologías.

 

William Díaz R., economista y director ejecutivo Experior Consultores.

 

 

FOTO: DISEÑO SANDRO BAEZA/AGENCIAUNO.