En relación a las sugerencias de algunos de abandonar el caso con Bolivia, o de retirarse del Pacto de Bogotá, estas son decisiones que no deben tomarse apresuradamente.
Publicado el 30.09.2015
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Tras el reciente fallo de la Corte Internacional de Justicia sobre el caso de Chile con Bolivia, cabe preguntarse si el resultado ha sido realmente una pérdida para nuestro país. Claramente así lo ha hecho parecer el Presidente Evo Morales y sus ministros, quienes han celebrado el resultado como una “victoria para el pueblo boliviano”. Pero eso era de esperarse. Lo que parece preocupante, en cambio, es que figuras expertas tanto en derecho internacional, como en relaciones diplomáticas, concluyan que, por esta supuesta pérdida para Chile, hay que desconocer la competencia de la Corte, retirarse del Pacto de Bogotá, o informarle a las Naciones Unidas que nuestro país no seguirá adelante con su defensa en este caso.

En primer lugar, y considerando el fallo que emitió la Corte de La Haya el pasado jueves, hay que considerar que el hecho de que a Chile no le hayan dado la razón en la excepción preliminar de incompetencia no tiene ningún impacto en el fondo del asunto. En términos simples, es como si recién hubiéramos recibido la demanda boliviana, y nos toca ahora contestarla.

Pero en realidad, el escenario es incluso mejor que eso. La sentencia dictada es favorable para la posición chilena. Que la Corte haya acotado el objeto del juicio, estableciendo que éste es determinar si existe una obligación de negociar, y de existir ésta, si se ha incumplido o no, debe considerarse como un triunfo para nosotros. Esto implica que cuando la Corte de la Haya falle el fondo de esta controversia no le va a pedir a Chile una obligación de resultado en sus negociaciones, sino que en el peor escenario se nos obligará a llevar a cabo negociaciones que perfectamente pueden terminar sin cesión de soberanía chilena.

En segundo lugar, no debe Chile tomar decisiones apresuradas frente a la decisión de este tribunal. Por una parte, no cabe deducir del fallo que la Corte decidió de esa forma porque es un tribunal político, del que no se podía sino esperar ese resultado, como muchos han criticado. La Corte de Internacional Justicia es un tribunal que falla conforme al derecho internacional, como claramente manda el artículo 38 de su Estatuto. Si uno revisa la jurisprudencia de la Corte, es posible encontrar muchos fallos donde ésta si encontró que era incompetente, que es lo que ocurre en un poco menos de la mitad de los casos en que se interponen excepciones de este tipo. En este caso la excepción preliminar que se interpuso fue una jugada que el equipo de defensa chileno sabía que era riesgosa, y el rechazo de esta no se puede interpretar como una decisión política de este tribunal.

En relación a las sugerencias de algunos de abandonar el caso con Bolivia, o de retirarse del Pacto de Bogotá, estas son decisiones que no deben tomarse apresuradamente. Ciertamente Chile puede decidir retirarse de dicho Pacto, como lo hizo Colombia en el año 2012 luego de la derrota en el caso de la disputa territorial y marítima con Nicaragua. Pero lo que está en juego es la imagen y relaciones internacionales de Chile. Siempre hemos tenido buena imagen en el fuero internacional, y no sería prudente cambiar eso por una reacción apresurada. Eso fue precisamente lo que opinó Peter Tomka sobre el retiro de Colombia del Pacto de Bogotá, quien era entonces el presidente de la Corte de La Haya, quien junto con lamentar esos hechos dijo que “algunas veces un Estado puede descubrir más tarde que tener el recurso de la Corte es para el beneficio del propio Estado. Hemos visto casos en los que han tomado una declaración contra la jurisdicción de la Corte y al día siguiente quieren usar la Corte en una disputa con otro país”.

Al caso con Bolivia aún le queda la fase más importante, que es en la que se examinará el fondo del asunto. Chile no solo cuenta con un equipo de abogados, nacionales e internacionales, expertos en derecho internacional, sino que cuenta además con buenas razones para que nuestras pretensiones puedan ser acogidas, por lo que en ese aspecto no hay nada que temer. Y en cuanto a nuestras futuras decisiones en el ámbito internacional y diplomático, se espera que éstas sean meditadas e informadas. La Corte Internacional de Justicia es donde estados de todos tamaños y niveles de influencias pueden ser tanto demandantes como demandados. A modo de ejemplo, durante el 2014 se interpusieron demandas contra el Reino Unido, Kenia, Pakistán, Nicaragua e India. Así, este tribunal posibilita solucionar controversias de manera pacífica y mantener la estabilidad internacional. Esperemos que en nuestro país haya una discusión seria sobre los pasos a seguir y no reacciones apresuradas a una decisión de la Corte, que por lo demás, no ha sido una derrota para Chile.

 

Elisa Zavala, internacionalista PUC.

 

FOTO: AGENCIAUNO/AFKA/IVAN CANELAS