Si bien tanto el Consorcio Internacional de Periodistas como el autor de la nota sobre el tema en Ciperchile han aclarado que invertir en Panamá no es ilegal, la sombra negra sobre todos los que tengan capitales en ese país será enorme. En estos tiempos del culto a la transparencia, tener Panama Papers será como el signo de Caín.
Publicado el 07.04.2016
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Uno de los libros imprescindibles para entender la historia en los últimos tiempos es El Cisne Negro, del matemático y MBA devenido en filósofo, Nassim Taleb.

Con muchos ejemplos, como el 11 de septiembre o Bill Gates, plantea que aquello que modela la historia son los fenómenos raros e inesperados y no los procesos, como lo suelen hacer las legiones de historiadores y politólogos deterministas que suelen ser los más leídos.

A dichos fenómenos los llamó Cisnes Negros, por ser muy raros e improbables. Dice Taleb que la historia se mueve a saltos, a medida que ocurren estos eventos inesperados y de alto impacto.

Suelen confundirse con fenómenos transitorios, lo que es un error profundo. Así fue con la revolución de los Ayatollah en Irán, uno de los ejemplos preferidos de Taleb.

Bajo esa definición, sin duda la reciente revelación de miles de cuentas de políticos, deportistas, empresarios y otras revelaciones en Panamá; es un Cisne Negro que va a reconfigurar el sistema financiero mundial, y en especial el destino de la última resistencia ante las normas de la OCDE: los paraísos fiscales.

Para el gobierno de Panamá será muy difícil sostener la presión mundial. Francia ya ha pedido oficialmente que se le incorpore en la lista negra, y las explicaciones de las autoridades, respecto a que si los clientes de la firma Mossack Fonseca cometieron delitos tributarios, serán las respectivas justicias las que deberán investigarlo.

La prensa panameña ha interpretado el hecho como un ataque por negarse a firmar acuerdos con la OCDE sobre información de cuentas e impuestos. Además, se señala un dato curioso que no ha salido mucho: Ramón Fonseca, uno de los socios de la famosa firma, es muy cercano al actual Presidente de Panamá y hasta hace muy poco fue el máximo líder del Partido Panameñista, que es la colectividad de gobierno. Ingredientes para hacer el caso todavía más novelesco hay por montones.

Pero pese a esas resistencias del país centroamericano, su destino y el de otros paraísos fiscales parece estar sellado. Son los nuevos enemigos del consenso de la OCDE y así serán tratados. Nadie querrá invertir en Panamá, so riesgo de volverse tan indeseable como lo será el país del canal para las principales economías mundiales.

Un destino similar tendrán otros paraísos fiscales, como se suele llamar a los países con bajos impuestos y alto secreto bancario.

Si bien tanto el Consorcio Internacional de Periodistas como el autor de la nota sobre el tema en Ciperchile han aclarado que invertir en Panamá no es ilegal, la sombra negra sobre todos los que tengan capitales en ese país será enorme. En estos tiempos del culto a la transparencia, tener Panama Papers será como el signo de Caín.

Hay demasiadas preguntas en este Cisne Negro. La primera es por qué, si bien los primeros titulares mezclaban políticos, celebridades con traficantes de armas y drogas; no han aparecido estos últimos en ninguna lista.

Otro tema que llama la atención es la magnitud de la filtración. Los volúmenes de documentos son tres órdenes de magnitud mayor que todas las revelaciones de Wikileaks. No parece que la fuente sea algún empleado o secretaria enojado de Mossack Fonseca que en un acto de ira y altruismo decida entregarle varios discos duros a un diario de Munich. De hecho, Wikileaks ha denunciado que tras la operación Panama Papers hay agencias del gobierno de Estados Unidos. No es descabellado pensar la mano de un servicio de inteligencia de algún país desarrollado. Los beneficios son enormes. Permite reducir enormemente la evasión fiscal, por la vía de desincentivar a poseedores de grandes fortunas a invertir en Panamá. Esto va a tener un impacto enorme, en buena parte positivo, en las finanzas mundiales.

Por otro lado, resulta también llamativo el enorme poder que se le atribuye al estudio de abogados Mossack Fonseca. Pareciera ser el único estudio de Panamá, y que al llegar a ese país las agencias de turismo, junto con una guía de compras en Colón o de visitas al Parque Nacional Darién, entreguen un folleto de la ya famosa firma de abogados. ¿Es la única que hay en Panamá? Si hay más, ¿Qué clientes tienen? ¿Por qué dicha firma y no otras?

Un tercer tema que llama la atención es que los medios que accedieron a la mega base de datos no la han publicado completa. ¿Qué tiene lo que no se ha hecho público que los medios guardan con celo?

 

Carlos Correa, Ingeniero Civil Industrial, MBA, consultor en comunicación estratégica y ex director(s) de la Secom.

 

FOTO DISEÑO: SANDRO BAEZA/AGENCIA UNO