Probablemente son pocos los que recuerdan el 5 de Septiembre de 1938. Ese día fueron masacrados 59 jóvenes pertenecientes al Movimiento Nacional Socialista.
Publicado el 04.09.2016
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También se llamaba Salvador, también estudiaba medicina, también murió violentamente en septiembre en un Chile convulsionado y dividido.

Probablemente son pocos los que recuerdan el 5 de Septiembre de 1938. Ese día fueron masacrados 59 jóvenes pertenecientes al Movimiento Nacional Socialista. Uno de ellos fue mi tío abuelo, Salvador Fenández Ponicio. Tenía 22 años y era conocido por su inclinación social. Su cuerpo fue reconocido por mi abuelo: tenía 17 disparos y múltiples contusiones.

Muchas veces oí a mi abuela Aída hablar de su hermano, jamás la oí decir una palabra odiosa contra nadie. En su honor bautizó con ese nombre a uno de sus hijos  y mantuvo siempre un recuerdo amoroso de su hermano querido. Nunca recibió una compensación, jamás hubo actos de reparación ni discursos grandilocuentes.

¿Hubiéramos sido más felices de haber mediado un perdón colectivo de los responsables de su ejecución o del Presidente Alessandri Palma, bajo cuyo mando estaban? No creo. Mis abuelos supieron mirar hacia delante, agradecer lo que la vida les trajo, recordando siempre con cariño a un miembro querido que pasó a la historia luchando por sus convicciones.

Mi abuela sobrevivió muchos años a su hermano Salvador, el mundo cambió, hubo guerras cruentas, el nacionalsocialismo tomó un camino que con seguridad los jóvenes que murieron ese día no imaginaron nunca. De lo que sí estoy segura es que luego un tiempo de luto, mi familia logró incorporar este capítulo trágico a nuestra memoria colectiva, en paz, sin esperar nada de los demás para reparar una pérdida tan grande.

Escribo pensando en muchas familias que perdieron a sus seres queridos, como una forma de contribuir a que nuestra Nación sane, a que no se ponga el dedo en la llaga ni se banalice el sufrimiento de muchos exponiéndolo sin pudor y aprovechándose del mismo para obtener ventajas. Ojalá los chilenos gocemos de un septiembre donde prime la unión y el respeto.

 

Florencia Larrain Villanueva.