El traspaso ilegal de la frontera no es una práctica poco habitual de parte de los bolivianos, sin embargo, solo ha sido noticia cuando dichos sucesos ocurren en fechas simbólicas de las cuales el Gobierno altiplánico puede sacar provecho. Evidentemente, el reciente ingreso ilegal de los funcionarios bolivianos a territorio chileno en vísperas de la presentación de su réplica ante La Haya y de la celebración del Día del Mar no es coincidencia.
Publicado el 29.03.2017
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En el contexto del diferendo marítimo con Chile, el pasado 21 de marzo Bolivia entregó su réplica ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya. De acuerdo a lo indicado por el canciller boliviano, Fernando Huanacuni, su país tendría “un derecho, no una aspiración, el derecho de acceder soberanamente al Océano Pacífico”, y expresó su deseo de que “se puedan construir puentes de diálogo”.

En la misma fecha, y a horas de la presentación de la réplica, dos militares y siete aduaneros bolivianos fueron sorprendidos en territorio chileno tras haber ingresado de forma ilegal al sector de Panavinto, Colchane, en la región de Tarapacá. Los funcionarios fueron detenidos por Carabineros y acusados de robo con intimidación, porte y tenencia de armas, y contrabando en territorio nacional, quedando, además, en prisión preventiva.

En respuesta, el canciller boliviano indicó que su Gobierno denunciará a Chile ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) debido a que, supuestamente, la detención habría sido ilegal y los ciudadanos bolivianos se encontrarían secuestrados en nuestro territorio. Posteriormente dichas acusaciones fueron desmentidas por la Cancillería, lamentablemente de forma tardía.

El traspaso ilegal de la frontera entre Bolivia y Chile no es una práctica poco habitual de parte de los bolivianos, sin embargo, solo ha sido noticia cuando dichos sucesos ocurren en fechas simbólicas de las cuales el Gobierno altiplánico puede sacar provecho. Evidentemente, el ingreso ilegal de los funcionarios bolivianos a territorio chileno en vísperas de la presentación de su réplica ante La Haya y de la celebración del Día del Mar no es coincidencia.

El Presidente Evo Morales es experto en aprovechar este tipo de incidentes a su favor, viéndose beneficiado especialmente por la falta de capacidad de previsión de nuestra Cancillería. Este es un paso más en la estrategia comunicacional boliviana contra Chile y, además, es la excusa perfecta para presionar a la Corte de La Haya por otros medios. Resulta inconcebible que el Gobierno chileno no mantenga un plan de acción a ejecutar en situaciones como éstas ni mantenga una coordinación mínima con el Ministerio del Interior para evitar, en estos casos, el éxito de las estrategias comunicacionales de Bolivia.

La verdadera intención del Presidente Morales de ninguna forma se traduce en mantener un diálogo de paz con nuestro país, sino que busca perpetuarse en el poder. Debido a su constante actitud reactiva, Chile sigue siendo el chivo expiatorio perfecto para unir al pueblo boliviano contra un enemigo común, fortaleciéndose Morales como el líder ideal para vencerlo. El Gobierno chileno no puede permitir que nuestro país siga siendo un medio de propaganda electoral para el mandatario altiplánico, pues a pesar de que la estrategia comunicacional de la Cancillería ha mejorado, aún sigue siendo deficiente.

 

María Teresa Urrutia, Fundación Jaime Guzmán

 

 

FOTO: JUAN CARLOS TORREJON/AGENCIA UNO