Nuestras autoridades parecen estar decididas a achicar el espacio de participación real en el acceso a cargos de representación y la plausibilidad de ser electos.
Publicado el 23.10.2016
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Llegó el día de la elección municipal, pero muchas son las dudas que persisten y pareciera que las instituciones no están haciéndonos la tarea más fácil a los ciudadanos. La problemática del padrón electoral y los cambios unilaterales de domicilio electoral están dejando a casi 500 mil votantes sin la posibilidad de votar en su comuna de residencia.

Esto se suma a la nueva regulación de campañas que comenzó a regir para esta votación. Mucho se ha discutido en favor y en contra de la menor inversión publicitaria que se ha visto en las calles. Aunque es más ameno para quienes transitamos por nuestras ciudades, hay quienes critican que no pareciera que estemos en elecciones, lo que podría perjudicar aún más la participación en estos comicios.

Junto a esto, se ha abierto una discusión sobre la equidad del proceso, la posibilidad que tienen candidatos nuevos de darse a conocer y los posibles privilegios de que gozarían los candidatos incumbentes. Si bien esta ley busca no saturar el espacio público y el consciente colectivo con medidas que restringen el uso de propaganda electoral en la calle y en los medios de difusión, hoy la discusión se basa en la equidad del proceso democrático tanto para candidatos como para votantes.

La nueva reglamentación plantea que los espacios públicos en los que se puede poner propaganda electoral en cada comuna deben ser definidos por cada Municipalidad. Esto podría estar beneficiando a candidatos incumbentes y oficialistas, pues son quienes han regulado los espacios. Además, efectivamente se podría estar dificultando entregar una información adecuada para los votantes. La reglamentación también define la posibilidad de participar en medios de comunicación como radios, revistas, prensa digital, etc., sujeto al pago correspondiente que acuerden los mismos medios. Es decir, se eliminó la posibilidad de que éstos otorguen espacios publicitarios en modo de “bono”, como antes existía. Esto hace más costosas las campañas, lo que podría estar menoscabando a candidatos nuevos e independientes que tienen menos recursos, sobre todo pensando en radios y periódicos locales.

Al parecer esta campaña se está definiendo más en redes sociales, en perjuicio de quienes no son usuarios de estas. También está la obligación que tienen hoy los candidatos de salir a la calle para darse a conocer, sabiendo que la escala de alcance de esto es menor.

Mientras la sociedad civil se moviliza buscando mayor participación ciudadana y control de las autoridades, como lo hacemos en nuestra fundación Aula Cívica, motivando a las nuevas generaciones a que se hagan partícipes de los cambios, nuestras autoridades parecen estar decididas a achicar el espacio de participación real en el acceso a cargos de representación y la plausibilidad de ser electos.

Hoy la ciudadanía no está conforme con el quehacer político y cómo se llevan a cabo las políticas en general. De esta forma la participación electoral no va a aumentar, hay desconfianza y desafección política en la sociedad chilena.

Por esto es importante que la sociedad civil y los ciudadanos no bajemos los brazos, que surjan nuevas iniciativas que faciliten y desarrollen el empoderamiento ciudadano, y que participemos de las oportunidades institucionales existentes hoy, como las elecciones municipales, pues son herramientas de cambio efectivo para afectar cómo nos relacionamos en la vida política y social en nuestras ciudades y nuestro país.

 

Sahar Hussein Manríquez, cientista política y directora ejecutiva de Aula Cívica

 

 

FOTO: PABLO OVALLE ISASMENDI/AGENCIAUNO