Las nuevas tecnologías han cambiado los modelos de negocios y lo seguirán haciendo. Al igual que el comportamiento social, mientras nuestros líderes no están innovando ni creando. Además, ellos no están considerando que la revolución digital ha demostrado aumentar la productividad, el crecimiento y los empleos en el mundo, porque crea nuevas oportunidades.
Publicado el 23.10.2017
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Mientras gobernamos y administramos Chile mirando por el espejo retrovisor, la digitalización rompe todo tipo de fronteras, lanzando al planeta como un Sputnik hacia el futuro. Voces especializadas a nivel mundial se preguntan si llegaremos a ser gobernados por la tecnología y si ésta nos liderará mejor que las personas. Entonces, cabe que nosotros nos preguntemos si esto es una oportunidad o una amenaza.

Cualquiera que piense positivo, con la mente abierta de cara al futuro y aplicando el más común de los sentidos podrá concluir que esta realidad llegó para quedarse, que avanza muy rápido y que es de inteligentes sumarse a la ola, aprender a surfear sobre ella y, en buen chileno, salir jugando. Por el contrario, taparse los ojos, empecinarse en mantener el statu quo o aún peor, ideologías caducas en el mundo, es condenarnos al más rotundo fracaso.

Las nuevas tecnologías han cambiado los modelos de negocios y lo seguirán haciendo. Al igual que el comportamiento social, mientras nuestros líderes no están innovando ni creando. Además, ellos no están considerando que la revolución digital ha demostrado aumentar la productividad, el crecimiento y los empleos en el mundo, porque crea nuevas oportunidades.

En nuestra mente, la costumbre hace que las cosas nos parezcan razonables, pero la actualidad nos desafía a no perder la capacidad de asombro para propiciar la creatividad. El mundo virtual permite el cruce de infinitas conexiones y, en consecuencia, una evolución inmensa. Por ejemplo, hoy el ser humano ha logrado la ubicuidad, característica tradicionalmente atribuida sólo a Dios. Gracias al mundo virtual podemos estar en muchas realidades al mismo tiempo.

Hoy la creatividad humana está inventando la realidad, por ello somos capaces de inventar el futuro, y en este mundo del conocimiento sólo se compite con conocimiento. Quienes eduquen mejor y logren desarrollar talento humano serán más competitivos, porque en la capacidad de conocimiento la tecnología ya nos ganó la batalla hace rato. Las máquinas logran infinitas conexiones e inmenso conocimiento, por su mayor capacidad. En comparación a ellas somos cada vez más ignorantes.

Entonces, estamos ante una oportunidad. ¿Qué hacer? Comenzar por desaprender en vez de aprender, porque que no nos sirven los mapas antiguos para caminos nuevos y porque el pasado ya no predice el futuro. La clave es la actitud y la manera en que enfrentamos las cosas, porque el que ve distinto, ve las oportunidades antes que los otros.

Hemos modificado la realidad, ahora modifiquémonos nosotros mismos.

 

Mónica Reyes, profesora y master en Historia

 

 

FOTO: MARIBEL FORNEROD/ AGENCIAUNO