El viernes se conoció la noticia que la UDP implementará el uso de un “lenguaje inclusivo”, donde se permite el uso de la e y la x para reemplazar vocales con diferencia de género. De ahore en adelente, todes serén estudiantxs, compañeres y amigues.
Publicado el 17.06.2018
Comparte:

El que una Universidad tan prestigiada como la UDP -dirigida por el Rector Carlos Peña, uno de los intelectuales de mayor prestigio del país, por su cultura, erudición y conocimiento- haya cedido ante una toma feminista radical, aceptando, entre varios otros puntos, la exigencia de incorporar un lenguaje mal llamado “inclusivo”, me parece una aberración.

Y digo lo anterior, por varias razones. La primera y más grave de todas es haber cedido este punto ante la toma feminista bajo coacción, lo que es muy lamentable porque el mensaje que queda en el resto de la comunidad universitaria es que todo es posible de lograr si se somete a presión a la autoridad mediante tomas u otros actos violentos.

Pero yendo al fondo del asunto, me pregunto, ¿qué pretenden con esta deformación del lenguaje? La explicación de la secretaria general de la Federación de Estudiantes de la UDP es que “sus trabajos puedan ser entregados en lenguaje inclusivo” y para que “aquellos estudiantes que no se encasillan en ninguna de las dos opciones binarias del género masculino o femenino o los que son transexuales, se puedan manifestar a través de este nuevo idioma”.

Cuando hagan clases los profesores en la UDP, ¿tendrán que usar este nuevo lenguaje?

Esta declaración me genera las siguientes dudas:

La biología ha definido que existan hombres y mujeres. Fuera de estas dos opciones “binarias”, como las llama la secretaria estudiantil, no conozco ninguna. Me imagino se refiere a los miembros de la comunidad LGTB, pero las personas homosexuales o lesbianas son hombres o mujeres. Respetables todos y todas, pero no existe otra posibilidad. Y en el caso de los transexuales, pueden haber nacido mujer u hombre y cambiar su condición libremente, pasando a ser del género contrario al que nacieron. Pero en definitiva o serán hombres o serán mujeres por opción personal. ¿Dónde entonces está la necesidad de usar un lenguaje diferente al español que todos conocemos? ¿Dónde y por quién, se acepta que esto es un idioma?

Y en términos prácticos del día a día, cuando hagan clases los profesores en la UDP, ¿tendrán que usar este nuevo lenguaje? Un saludo a los estudianxs (me imagino que decir estudiantes sería discriminar, entonces, la e será cambiada por une x, ¿o me equivoco?) sería algo así como: ¿Buenes díes alumnes? O si tienen clases en la tarde, será ¿Buenes tardxs? Un poeta hablándole a la luna, ¿tendrá que referirse a la lune? Y los profesores y profesoras ¿serán profesorxs? ¿Las notas serán notxs?

Una cosa es demandar que se les respete, pero otra muy distinta es que las feministas más radicales nos intenten imponer lo que se les venga en gana.

Pero más me apena que este grupo de alumnas, privilegiadas todas por estar en la Universidad, en gratuidad además muchas de ellas me imagino, estén preocupadas de exigir una aberración lingüística como esta para deponer una toma, cuando en Chile existen problemas realmente graves en la juventud, como que más de 110.000 menores fueron detenidos en el país en los últimos tres años, 65% de los cuales por delitos graves. O que tengamos 544.000 “ninis”, jóvenes entre 15 y 29 años que ni trabajan ni estudian, siendo Chile el 4° país en el mundo con el mayor número de personas en esta condición. Y mientras debemos asumir y preocuparnos de solucionar esa gravísima realidad, estas privilegiadas feministas se dan el lujo de suspender la actividad docente y académica de la UDP para exigir, entre otras tantas cosas, que su Universidad implemente este verdadero dialecto feminista radical, cambiando el idioma de Cervantes porque ellas así lo exigen. De lo contrario, la Universidad seguiría tomada.

Una cosa es demandar que se les respete, lo cual sin duda alguna todas las mujeres tienen toda la razón y el derecho en exigir, pero otra muy distinta es que las feministas más radicales nos intenten imponer lo que se les venga en gana, porque de lo contrario, el mundo no sigue funcionando.

¿Por qué tenemos que aceptar que se nos imponga por la fuerza el ejercicio de esta verdadera aberración del idioma, inventada en Europa? Porque lo que hacen además estas estudiantes no es original, sino que es copiar lo que el movimiento feminista radical ha hecho previamente en España, Argentina y otros países.

En lo personal, me parece que la UDP no debió aceptar esta imposición coercitiva. Siendo un centro del saber, de la generación de conocimiento, de formación de profesionales, no puede ser que haya cedido ante la violencia de una toma aceptando implementar en su quehacer el uso de un lenguaje que no existe, que es rechazado por la RAE y cuyo uso no guarda relación alguna ni con el ejercicio del respeto, ni de la aceptación, ni de la inclusión, todas virtudes que son producto de algo mucho más profundo y atávico, enraizado en la educación recibida en el seno de las familias.
Mal por la UDP, mal por sus estudiantes, mal por Chile, si seguimos aceptando cualquier cosa.

Jaime Jankelevich, consultor de empresas

 

FOTO:FRANCISCO FLORES SEGUEL/AGENCIAUNO