Nunca, pero nunca, hay que olvidar que sea como sea, se tienen que dar siempre dos condiciones básicas para cualquier sistema que financie la vejez: empleabilidad y buenos salarios, ambos factores impulsados por el crecimiento económico.
Publicado el 01.09.2016
Comparte:

El lenguaje es una cosa maravillosa. Una sola coma hace toda la diferencia en una frase… Creo profundamente en lo que dijo José Piñera en aquella bizarra entrevista a TVN, “el sistema es perfectible”. Por supuesto que lo es, igual que todas las cosas que hacemos los humanos. Primero, tengo convicción en que la capitalización individual como mecanismo para disponer recursos en la vejez es un buen sistema, pero creo que su diseño no consideró el ciclo de vida del trabajo.

Todos –o casi todos- cuando iniciamos la vida laboral, habiendo pasado por la educación superior o no, partimos con estructuras de gastos de solteros, sin hijos y con alguna capacidad de ahorro. Esta realidad es totalmente distinta hacia los 35 años de edad, donde con alguna probabilidad más cercana a 100% nos casamos y tenemos hijos, cosa que aumenta la estructura de gastos familiares y hacia el final de nuestra vida laboral, los hijos crecieron, se fueron de la casa pero aparecen esas enfermedades odiosas que la adultez mayor irrenunciablemente nos trae.

Si siempre negociamos con nuestro empleador el conocido “sueldo líquido” es decir, sueldo bruto menos leyes sociales e impuestos, quiere decir que nunca pensamos que esos descuentos son parte de nuestro derecho, tanto así que el empleador cuando decide contratar a alguien lo hace pensando en el “costo empresa”, es decir, nuestro sueldo bruto.

Siendo así y considerando que el ciclo de vida del trabajador tiene altos y bajos en cuanto a los gastos familiares, la cotización obligatoria para la pensión debería estar alineada con esa realidad y creo que cotizar entre el inicio de la vida laboral de un trabajador y los 35 años una tasa de 20% para después entre los 35 y los 45 años baje a 15% y de ahí a los 65 (o la edad que se defina para jubilar) baje a 10% hace todo el sentido para estar acorde con el ciclo de gastos y mayor requerimiento de ingreso disponible con el avance de la edad.

El otro aspecto positivo es que lo ahorrado en el primer ciclo hasta los 35 años es el monto de mayor volumen y por más años rentando, por lo que su aporte al fondo final de pensión debería ser más cuantioso.

Con todo, nunca, pero nunca, hay que olvidar que sea como sea, se tienen que dar siempre dos condiciones básicas para cualquier sistema que financie la vejez: empleabilidad y buenos salarios, ambos factores impulsados por el crecimiento económico, porque ojalá este gobierno y cualquiera que venga recuerde tres cosas: que el empleo proviene casi en su totalidad del sector privado, las utilidades de las empresas son necesarias para que existan y la compra de bienes y servicios de las personas es el motor de la economía, porque el Estado no tiene recursos propios… TODOS PROVIENEN DE NUESTRO BOLSILLO.

En fin, me quedo con la idea de José Piñera de que el sistema de fondos de pensiones con capitalización individual es perfectible y por eso creo que NO, … +AFP.

 

William Díaz, economista.

FOTO:YVO SALINAS/AGENCIAUNO.