No quedarán vivos los medios que no sepan comprender la profundidad y extensión del cambio, porque los efectos de la irrupción de la tecnología, la democratización del acceso a la información y la digitalización de las personas ya son realidad hace tiempo.
Publicado el 19.03.2018
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¿Se han fijado que hace rato estamos recibiendo el diario de la mañana cada vez más delgado, a la vez que notamos cómo disminuyen los tirajes y escuchamos que equipos periodísticos completos son despedidos? Mientras, los periódicos se fusionan y nos preguntamos ¿qué está pasando?

Al mismo tiempo la gente deja de ver televisión abierta, permanecen los programas de TV cable e irrumpe con fuerza Netflix. Por su lado, la radio permanece con su formato antiguo y todos quieren estar allí. Junto con eso, observamos cómo en el mundo la prensa es capaz de abanderizarse con un candidato presidencial y, así y todo, equivocarse medio a medio y no hacerlo ganador. ¿Será que el Cuarto Poder está perdiendo su “poder”?

Se ve confuso y no queda claro si son los formatos los que están fallando o el problema es más de fondo. Estamos frente a un enfermo que agoniza mostrando diversos síntomas. Definitivamente la crisis es de fondo desde el punto de vista editorial y comercial, con diferentes características según las particularidades de cada medio, pero provocada por la misma causa: la revolución tecnológica.

Veremos morir a los diarios en papel, canales de televisión y programas de radio que no logran adaptarse, con la velocidad que se requiere, a las dinámicas de la nueva sociedad digitalizada.

No quedarán vivos quienes no sepan comprender esto en su momento, profundidad y extensión, porque los efectos de la irrupción de la tecnología, la democratización del acceso a la información y la digitalización de las personas ya son un hecho hace tiempo.

El Cuarto Poder está desafiado por la nueva realidad y sufre un sismo generalizado que lo obliga a implementar fuertes cambios. En estos momentos es bueno recordar que siempre frente a los cambios tenemos dos opciones: resistirnos y morir, o aceptarlos a tiempo para sortear exitosamente la ola. Por eso la invitación ante las nuevas realidades es verlas como una oportunidad y desechar la sensación de amenaza inminente.

Esperemos que los medios de comunicación que tanto nos han acompañado y aportado con buena calidad editorial sepan reinventarse y seguir siendo parte de nuestra cultura.

Hoy necesitamos periodistas, líderes de opinión y medios que nos ayuden a comprender la gran cantidad de información disponible y a procesarla adecuadamente. Necesitamos que nos aporten valor, que nos ayuden a formarnos una opinión, que se transformen a las nuevas plataformas para sostener una relación más dialogante, accesible y cercana; de lo contrario, se cumplirá la sentencia que dice que el diario ya no sirve ni para envolver pescado.

 

Mónica Reyes, profesora y master en Historia

 

 

FOTO: JUAN GONZALEZ G/AGENCIAUNO