En la Nueva Mayoría, ¿cómo le explican a los electores que no son los responsables de las promesas incumplidas, la improvisación, el desempleo y la delincuencia? ¿Cómo, en buenas cuentas, se bajan de la foto de la derrota y de la decepción de la ciudadanía?
Publicado el 06.05.2016
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Todos los desafíos electorales son importantes, porque ponen a prueba la capacidad de los partidos de convocar elencos competitivos, interpretar correctamente la frecuencia de la ciudadanía y, lo más importante, de movilizarse. Las elecciones municipales del próximo 23 octubre serán aún más importantes, por varias razones que el destino quiso se conjugaran en un mismo momento de nuestra historia democrática.

Para empezar, esta será la primera demostración democrática de que algo ha cambiado en Chile y para la Nueva Mayoría, desde la elección de la Presidenta Bachelet a fines de 2013, quien ostenta tres récords: la Presidenta mejor evaluada al momento de dejar La Moneda en su primer mandato; la candidata presidencial electa por la más alta mayoría, con un 62% en 2013; y hoy la Mandataria peor evaluada de los últimos 25 años, con una aprobación que cumplió en abril pasado 12 meses por debajo del 30%.

No quisiera estar en los pies de los candidatos oficialistas. Tendrán que responder a muchísimas preguntas, en un Chile más exigente que hace cuatro años y al que difícilmente le pasan gato por liebre de nuevo. ¿Cómo van a explicarle a los electores, por ejemplo, que después de dictar cátedra de participación democrática durante décadas, la izquierda llegó tarde al Servel para inscribir primarias? ¿Cómo van a desprenderse los alcaldes en ejercicio de la altísima desaprobación que ostenta la Presidenta Bachelet, si hace solo tres años tocaban las puertas de sus vecinos pidiendo el voto para ella?

¿Cómo le explican a los electores que no son los responsables de las promesas incumplidas, la improvisación, el desempleo y la delincuencia? ¿Cómo, en buenas cuentas, se bajan de la foto de la derrota y de la decepción de la ciudadanía?

Al mismo tiempo, es una elección decisiva para Chile Vamos. En su debut electoral, tiene la oportunidad de salir masivamente a la calle a explicarle cara a cara a los electores por qué sus candidatos son mejores, qué ha aprendido durante dos años en la oposición, qué tan comprometido está con la diversidad que la distingue de conglomerados de centro derecha anteriores; y, sobre todo, porqué su proyecto para Chile es mejor que el de la izquierda y de qué manera ese proyecto tiene una expresión local concreta.

Y, básicamente, ambos mundos se diferencian en la forma de entender el servicio público y la acción política. La Nueva Mayoría insiste hoy en impulsar un proyecto inspirado en un experimento social (el propio ex ministro Pérez Yoma reconoció que el proceso constituyente es “único en el mundo”), en la refundación de Chile, para perseguir deseos difusos e inalcanzables; mientras Chile Vamos distingue la poesía de la política, se la juega por el realismo y el “buen gobierno” y se propone avanzar concretamente en aquello que ha dado buenos resultados e innovar apoyado en las mejores experiencias, en aquello que debe corregirse. Y, luego, ambos mundos se distinguen por su concepción de la sociedad, que también tiene un correlato en los gobiernos locales: uno concibiendo al Estado como el único facultado para dirigir la educación, la salud, la convivencia social, económica y cultural, y el otro poniendo siempre al Estado al servicio de las personas, potenciando la creatividad, impulsando la sociedad entre lo público y lo privado, etc.

Finalmente, esta será la primera elección popular con una ciudadanía severamente desconfiada, con instituciones que enfrentan niveles históricos de desprestigio; y la primera, además, con nuevas normas de financiamiento, significativas restricciones de gasto y de formas de hacer campaña para los candidatos (como dirían en Argentina, las palomas, esos armatostes parados en todas las esquinas, y varios otros objetos de campañas, “ya fueron”). Van a surgir nuevas formas de expresión política, interesantes: candidatos que convertirán la transparencia en una ventaja comparativa, publicando cada día en una web o en Twitter sus ingresos y gastos; sistemas novedosos para recaudar fondos, en pequeñas cantidades; plataformas ciudadanas de control de normas; masivos llamados en redes sociales para ir a votar (no se extrañe que le llegue a su teléfono el número de su mesa, local de votación y dirección), etc.

En fin, el primer partido del campeonato está por comenzar, vamos a ver cuántos goles entran en las respectivas redes y quiénes son los jugadores que corren con más velocidad en esta semifinal. En un año más veremos las condiciones en las que estaremos preparándonos para la gran final.

 

Isabel Plá, Fundación Avanza Chile.

 

 

FOTO: HANS SCOTT/AGENCIAUNO

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