Al sostener que, en materia de pensiones, los más ricos deben hacerse cargo de los más pobres, la titular de Trabajo apoya implícitamente el plan de Sebastián Piñera, pues éste hace que los más ricos, efectivamente, paguen por la jubilación de los más pobres, mientras que el programa de Bachelet hará que los pobres terminen pagando.
Publicado el 04.08.2017
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Alejandra Krauss, ministra de Trabajo y Previsión Social, declaraba a propósito de la propuesta del Gobierno en materia de pensiones, y comentando adicionalmente la del candidato Sebastián Piñera, que “transitamos desde un concepto basado en lo individual hacia un sistema solidario, donde los más ricos se hacen cargo de los más pobres”.  Por primera vez estoy plenamente de acuerdo con la ministra y me llama la atención que con su declaración apoye —implícitamente, eso sí— el plan de pensiones propuesto por Piñera.

¿Por qué este apoyo implícito, se preguntará usted? Muy simple, si los ricos deben hacerse cargo de los más pobres, entonces son ellos lo que deben aportar mayoritariamente a la pensión de los más desprotegidos. Y lo que voy a demostrar a continuación es que el Plan de Pensiones de Michelle Bachelet lo pagarán los trabajadores modestos, no los ricos; en cambio, el de Piñera sí lo pagarían los más ricos, mayoritariamente.

El plan de Bachelet propone que, en régimen, el 5% de cotización adicional que recibirían los trabajadores sea cargo de sus empleadores, y que un 3% vaya a sus cuentas individuales, mientras el otro 2% se destine a un fondo solidario, para que de éste salgan los aportes solidarios a los que no ahorraron para la vejez.

Lo primero es dilucidar quién terminará efectivamente pagando el 5% extra, que en teoría será de cargo del empleador. Los trabajadores con menos capital humano o habilidades técnicas, que poseen menor capacidad de negociación de salarios con sus empleadores, terminarán pagando ese 5% adicional. Me explico, el empleador irá ajustando el salario real, en el tiempo, a la productividad del trabajador, con lo cual, si el plan del Gobierno era aumentar en 0.5% anual a costa del empleador, para aquellos trabajadores sub dotados de capital humano, el aumento salarial real vendrá con ese porcentaje previamente descontado. Los trabajadores con más habilidades, y por ende más productivos, podrán negociar mejor los salarios y evitar que sean ajustados por los empleadores. Tenga en cuenta, además, que los trabajadores ricos, los que ganan más del máximo imponible (75,7 UF al mes o $ 2.013.418), destinarán una proporción menor de su sueldo a esta contribución. Es decir, los trabajadores más pobres no sólo contribuirán con una proporción mayor de su sueldo a la solidaridad intergeneracional, sino que además sus salarios reales no crecerán tan rápido. Pensar que a las empresas las obligarán a pagar en el largo plazo, más de la productividad de los trabajadores menos dotados, es no entender absolutamente nada de microeconomía empresarial, o cometer un temerario acto de voluntarismo.

En Chile durante 2016, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el ingreso promedio mensual de la población alcanzó $ 517.540, y según esta misma fuente, el 50% de las personas ocupadas percibe ingresos menores o iguales a $ 350.000. Es más, siguiendo con los datos del INE, un 71.4% de las personas ocupadas recibe ingresos menores o iguales a $ 517.540. Cerca de 97% de los trabajadores perciben ingresos menores al máximo imponible para la pensión. Entonces, si son ellos los que financiarán este fondo solidario, me parece que es incorrecto sostener que los más ricos se harán cargo de los más pobres.

La propuesta de pensiones del candidato Piñera contempla, entre otras cosas, aumentar el Pilar Básico Solidario (PBS) para elevar la jubilación de los más desposeídos, y esto se hace a cargo del Estado, que no es otro que los aportes de los contribuyentes, cuya parte más sustancial la componen los impuestos que pagan los ricos. Adicionalmente, plantea que el 4% adicional —que como vimos anteriormente lo terminar pagando los empleados menos productivos en mayor proporción— irá a su cuenta individual. Es decir, los más ricos pagan la solidaridad, y los más pobres mantienen lo que pagan completamente para ellos.

Por eso es que sostengo que la ministra Krauss, al sostener que en materia de pensiones los más ricos deben hacerse cargo de los más pobres, apoya el plan de pensiones de Piñera, pues éste hace que los más ricos, efectivamente, paguen por la jubilación de los más pobres, mientras que el programa de Bachelet hará que los pobres terminen pagando. Es curioso que la ministra Krauss no logre hacer concordar lo que siente, con lo que apoya.

 

Manuel Bengolea, estadístico PUC y MBA de Columbia

 

 

FOTO: LEONARDO RUBILAR/AGENCIAUNO