Lo que ocurra en este sector, particularmente en la minería del cobre, tiene importantes efectos spillover en el resto de la economía. Por lo mismo, las señales de un ajuste significativo en la producción minera en 2016 se traducen en un tercer riesgo a tomar en cuenta para las cifras de crecimiento.
Publicado el 16.11.2015
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La mayoría de los analistas de mercado hemos ajustado a la baja nuestra proyección de crecimiento para el próximo año. En BBVA, con motivo de la publicación de nuestro más reciente informe trimestral sobre la situación macroeconómica en Chile, proyectamos un crecimiento de 2% en 2016, siendo que en el informe anterior nuestra proyección era de un 2,7%. Como ya lo hemos dicho anteriormente, estamos en medio de un ciclo externo que está afectando a todas las economías emergentes exportadoras de commodities como la nuestra, y aún hay riesgos asociados a que nuestros principales socios comerciales (China, EEUU, Brasil, entre otros) no presenten una mejora respecto a lo observado este 2015. Por otra parte, el componente interno que afecta al crecimiento, que se ha traducido en un deterioro de los niveles de confianza similares a los observados en la crisis de 2009, amenazan con no repuntar. Pero, sumado a lo anterior, recientemente ha aparecido en el tapete un tercer riesgo que puede ser tan negativo como los anteriormente nombrados: la minería.

Aunque la minería ha disminuido levemente su participación en el PIB en los últimos años, en 2015, con datos al primer semestre, esta sigue representando casi un 10% del producto. A esto sumamos que lo que ocurra en este sector, particularmente en la minería del cobre, tiene importantes efectos spillover en el resto de la economía. Por lo mismo, las señales de un ajuste significativo en la producción minera en 2016 se traducen en un tercer riesgo a tomar en cuenta para las cifras de crecimiento.

Evaluemos el ajuste en las proyecciones de producción de cobre. A finales de septiembre, Sonami presentaba una proyección de aumento de 1% para 2016, mientras que a inicio de noviembre proyecta 0% o negativo. Cochilco proyecta un aumento de 3,8% para el próximo año en su más reciente informe trimestral; sin embargo, esto significó un ajuste en el monto estimado de producción en 2016 de 6,04 millones de TM a 5,90 millones de TM. Aun con todo lo anterior, en BBVA vemos incluso como optimista una proyección de crecimiento nulo el próximo año. Grandes mineras privadas, como Escondida, el Abra y Collahuasi han anunciado recortes importantes a la producción de cobre, que difícilmente serán compensadas por aumento en la producción de minas de menor tamaño.

Por último, al actual bajo nivel del precio del cobre en el mercado internacional apoya los riesgos a un recorte en la producción. Esto porque el precio se está ubicando, y ya lo ha hecho en el caso de algunas mineras de menor tamaño, por debajo de sus costos operacionales. Y en el caso chileno, donde la energía tiene un alto precio, las ganancias por un mayor tipo de cambio ya se deben haber materializado y la ley del mineral sigue a la baja, entre otras cosas, el nivel de costos de la industria minera parece tener piso, por lo que no queda más espacio para ajustes que la reducción de producción. En BBVA estimamos que el precio del cobre en 2016 promediará USD 2,37 la libra.

El escenario de crecimiento para el próximo año no se ve más optimista que para el año en curso. Suman y siguen los riesgos que incluso podrían hacer peligrar un crecimiento de 2% para el 2016. Con todo, aún es factible alcanzar dicha cifra, aunque estamos supeditados a una favorable reacción del sector privado y el sector externo, donde existen a la fecha al menos tres riesgos no despreciables que amenazan la recuperación en 2016, e incluso para el mediano plazo.

 

Cristóbal Gamboni, Economista Senior BBVA Research.

 

 

FOTO: AGENCIAUNO.