Los datos demuestran que los cambios son posibles sin recurrir a retroexcavadoras o grandes reformas. Aquí se requiere convicción, primero de nosotras mismas, pero también de los partidos y coaliciones para que las mujeres tengamos nuestro espacio.
Publicado el 04.08.2016
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En Chile, la historia de las mujeres y la política no ha sido fácil. El país ya se empinaba por los 140 años cuando recién apareció una mujer parlamentaria y hubo que esperar hasta el Bicentenario para tener una mujer en la Presidencia.

Y si bien es cierto que en las últimas décadas hemos ido ganando cada vez más espacios y oportunidades para participar y contribuir en la conducción de nuestra sociedad, nuestra representación en cargos de elección popular sigue siendo escasa.

¿Sólo quejas? Para nada. Hoy estamos en un Chile distinto, donde muchos más ciudadanos están conscientes de que una democracia es más sana y vigorosa, mientras más y mejor represente la realidad de su población. Nuestro sistema político necesita a las mujeres para una mayor representatividad ciudadana y las mujeres necesitamos la democracia para hacer frente a los temas que nos importan.

Un paso importante en esa dirección se dio durante la tramitación de las reformas políticas en 2014, donde uno de los puntos relevantes en el debate fue la baja participación de la mujer en política. Junto a un grupo transversal de diputadas, promovimos la inclusión de una cuota transitoria de candidatas a partir de las elecciones parlamentarias de 2017, acompañada de financiamiento público y capacitación.

Hoy, dicha ley es una realidad y fue posible porque existió claridad en su objetivo, acciones concretas para lograrlo y voluntad política para su aprobación.

Sin embargo, a casi dos años de esta modificación legal, los resultados en el espectro político han sido dispares. Mientras en la Nueva Mayoría la proporción y cantidad de candidatas se mantuvo casi estático,  Renovación Nacional aumentó fuertemente el número de mujeres postulantes, convirtiéndose en el partido con más candidatas a alcaldesas y concejales. A su vez, Chile Vamos será el pacto que llevará más representación femenina de cara a las elecciones de octubre próximo.

¿Qué ocurrió? Simplemente se puso de manifiesto que para seguir caminando a paso a firme en esta senda, no basta una ley. Para Chile Vamos, el resultado  no es producto del azar, sino de un trabajo sistemático, tanto a nivel de partido como de coalición. Nuestros partidos crearon estamentos de mujeres, espacios de formación política y, sobre todo, tomamos la bandera de un cambio cultural donde la mujer es protagonista de una ciudadanía activa y comprometida.

Los datos demuestran que los cambios son posibles sin recurrir a retroexcavadoras o grandes reformas. Aquí se requiere convicción, primero de nosotras mismas, pero también de los partidos y coaliciones para que las mujeres tengamos nuestro espacio.

¿Cómo seguimos? No podemos ocultar nuestro orgullo, porque el camino recorrido va mostrando sus frutos. Y si bien aún falta mucho para “emparejar la cancha” son pequeños grandes pasos que nos permiten seguir avanzando firmemente.

En las próximas elecciones tenemos una tremenda oportunidad y no la vamos a desaprovechar, porque estoy convencida que mientras más mujeres participen en las decisiones del país, más sólida se hará la democracia.

Paulina Núñez, diputada y vicepresidenta RN.