Si quiere ser el candidato de la Nueva Mayoría, Alejandro Guillier tendrá que combatir a su más peligroso adversario: él mismo. Querer entregarle Chile a la extrema izquierda lo aleja definitivamente del electorado de la DC. En la medida que el senador le vaya dando contenido a su candidatura, corre el peligro de cortarse la cara mientras se afeita.
Publicado el 16.11.2016
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Durante el primer debate presidencial entre Hillary Clinton y Donald Trump, la candidata demócrata logró dejar instalada a nivel mundial una percepción de temor frente a las reacciones impulsivas de su rival, señalándole al mundo que “un hombre que puede ser provocado por un tuit no debe tener al alcance de sus manos los códigos nucleares”.

Según la última encuesta Cadem, la percepción que tienen los chilenos sobre el nuevo Presidente de los Estados Unidos no es buena, ya que un 68% afirma tener sentimientos negativos como miedo o preocupación. En Chile ya se escucha a analistas y asesores tratando de descifrar “el código Trump” para aplicárselo a quien sea su candidato a Presidente con miras a las elecciones del próximo año. Meses atrás también muchos miraban el “código Macri”, tratando de descifrar rasgos de su personalidad y de su campaña para aplicarlas acá.

De los precandidatos de Chile, considerando al ex Presidente Piñera, solo Alejandro Guillier es quien podría “mutar” o “maquillarse” para intentar cautivar a la opinión pública con algún traje seductor. Los demás precandidatos ya tienen historia. No serían creíbles si trataran de aparentar lo que no son.

El precandidato Ricardo Lagos, socialista renovado según se definió alguna vez, ha intentado convencer a la Nueva Mayoría de que él debería ser el sucesor de Michelle Bachelet, pero no ha concitado el apoyo que esperaba. Al igual que Trump, para Lagos todo es acerca de él, un rasgo de su personalidad que lo aleja del electorado y que es prácticamente imposible de cambiar a los ochenta años.

Según las encuestas, hasta hoy el elegido del pueblo para enfrentar al ex Presidente Piñera sería el senador Guillier, mientras Lagos sigue estancado o baja. Ante la pregunta: “¿Por quién votaría usted si la elección fuera la próxima semana”, Guillier aventaja a Lagos en 12 puntos. En definitiva, lo está derrotando en las encuestas.

En un intento por recuperar terreno, Lagos ha escogido “maquillarse”, sacudiéndose del socialismo renovado para encontrar apoyos en la extrema izquierda. Por eso lo vimos criticar violentamente a las AFP. Tampoco pasó inadvertida su opinión respecto de que las mujeres tienen todo el derecho a hacer lo que quieran con su cuerpo, dando a entender que el aborto libre para él es aceptable, lo que motivó la inmediata reacción contraria del diputado y vicepresidente DC Matías Walker, quien salió a criticarlo abiertamente este lunes en La Tercera.

Al igual que Lagos, Guillier acaba de “maquillarse” de extrema izquierda al declarar que él siente ser “una transición” entre la vieja política y un nuevo Chile declarando que “le tengo mis fichas a Giorgio Jackson, Gabriel Boric, Karol Cariola y Camila Vallejo. En algún momento ellos serán nuestra generación de reemplazo. Vamos a tener que pasar rapidito la antorcha, porque este Chile les pertenece”.

Pero si Guillier es un peligro para Lagos, también lo es para sí mismo. Si quiere ser el candidato de la Nueva Mayoría tendrá que combatir a su más peligroso adversario: él mismo. Querer entregarle Chile a la extrema izquierda lo aleja definitivamente del electorado de la DC. En la medida que el senador le vaya dando contenido a su candidatura, corre el peligro de cortarse la cara mientras se afeita.

Al virar a la extrema izquierda ambos precandidatos le están entregando el centro político al ex Presidente Piñera y a los nuevos partidos de centro liberal, como Evopoli.

El famoso documentalista norteamericano Michael Moore predijo, muy a su pesar, que Donald Trump no sólo sería nominado candidato republicano, sino que también sería electo Presidente de Estados Unidos: “Este maldito, ignorante, peligroso payaso a tiempo parcial y sociópata a tiempo completo va a ser nuestro próximo Presidente”.

Sin dudas Guillier no tiene las características que brutalmente describe Moore en Trump, pero al igual que el republicano, es un candidato “más peligroso que mono con gillette”.

 

Gonzalo de la Carrera Correa, ingeniero comercial UC

@carreragonzalo

 

 

FOTO: RODRIGO SAENZ/AGENCIAUNO