Las ambigüedades y vaguedades en el texto de Ricardo Lagos subrayan la dificultad que tienen aquellos que comparten su descontento con el statu quo en las pensiones. Los detractores del sistema de capitalización individual y de la forma en que operan las AFP en Chile comparten sus críticas, pero discrepan en las propuestas de solución.
Publicado el 08.11.2016
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Siempre es más fácil oponerse a aquello que no nos gusta que proponer alternativas que logren ganar suficientes adeptos como para cambiar el statu quo. El desafío que hoy enfrentan los que se oponen al sistema de pensiones de capitalización individual (unidos en el Movimiento No+AFP, pero que incluye también a muchos presidenciables de izquierda, incluido el ex Presidente Ricardo Lagos) es que apenas entran en detalles sobre sus propuestas de cambio, comienzan a perder adeptos. Después de todo, aunque haya gran acuerdo respecto de las debilidades del sistema actual, que no lo hayamos cambiado evidencia que existe un gran desacuerdo sobre con qué queremos remplazarlo.

En una propuesta que subió a su blog personal, Lagos pretende demostrar su disposición a enfrentar los problemas con una propuesta de reforma al sistema de pensiones. Si bien explicita que propone “aumentar las cotizaciones en un 5%” (en realidad quiere decir aumentarlas en un 50%, para pasar del 10% a un 15% del sueldo bruto), el ex gobernante evita decir que esta alza en las cotizaciones constituye un impuesto al empleo. Al pagarles a sus trabajadores, los empleadores desembolsan el sueldo bruto. Lo que sale de los empleadores y no llega a los empleados es un asunto entre el Estado y los empleados. Un aumento en las cotizaciones que vaya del 10% al 15% mensual significa que los trabajadores dejarán de percibir esos ingresos. La medida puede ser beneficiosa en el largo plazo, pero la política obliga a omitir que una reforma a las pensiones de esas características afectará negativamente el aumento en el ingreso líquido de los chilenos en el corto plazo.

En su propuesta, Lagos también sugiere que una entidad estatal maneje esos recursos. Al criticar las altas comisiones que cobran las AFP, sugiere que la entidad estatal cobrará comisiones mucho menores.  Pero ya que las comisiones de las AFP disminuirían (como porcentaje del dinero que va del empleado a la AFP) si las contribuciones individuales pasan del 10% al 15% de los ingresos brutos, la propuesta de Lagos terminaría aumentando la cantidad de dinero que pagan los chilenos en comisiones. Además de las que se pagan a las AFP junto al 10% del sueldo bruto (que van de 0,41% a 1,48% del sueldo bruto), los cotizantes deberán pagar también una comisión a la administradora estatal de fondos (que Lagos no explicita si será adicional al 5% del sueldo bruto o se restará de esa nueva cotización). Como si la propuesta ya no fuera lo suficientemente opaca en detalles, el ex Mandatario evita decir si estos nuevos fondos serán administrados por el ente estatal como cuentas de ahorro individual, o si caerán todos en un pozo que se administrará solidariamente o según el criterio que en su momento establezca la ley.

Las ambigüedades y vaguedades en el texto de Lagos subrayan la dificultad que tienen aquellos que comparten su descontento con el statu quo. Los detractores del sistema de capitalización individual y de la forma en que operan las AFP en Chile comparten sus críticas, pero discrepan en las propuestas de solución. Por eso, aunque hay mucho descontento en Chile respecto a las bajas pensiones, el movimiento No+AFP se encuentra en una complicada disyuntiva. Si elige el camino propositivo, cualquier propuesta que realice provocará críticas y generará detractores, diluyendo así la unidad que provoca la oposición al statu quo.

Si el movimiento No+AFP elige el camino de capitalizar el descontento generalizado contra las elites, correrá el riesgo de caer en manos de aquellos grupos antisistema que quieren usar la retroexcavadora para destruir lo que hoy existe, sin preocuparse de lo que vendrá después. Asociado a estos grupos marginales que quieren eliminar a las elites (presumiblemente para convertirse ellos mismos en la nueva elite), el movimiento No+AFP terminará alienando a esas amplias mayorías que no quieren dinamitarlo todo, sino que demandan un sistema que funcione en una cancha pareja para todos.

Pero como siempre ha resultado más fácil oponerse a algo que ofrecer alternativas, el movimiento No+AFP parece tentado a mantener la unidad de sus bases. Por eso, se centra en criticar aquello que no quiere y evita proponer una alternativa que sea viable y sostenible en el tiempo para mejorar las pensiones de los chilenos. Incluso aquellos líderes más razonables y moderados parecen caer presos del temor de perder adherentes y hacen propuestas ambiguas. De ahí que las propuestas que han circulado —como la del ex Presidente Lagos— evitan referirse a los temas más espinudos, pero también más importantes, que han sido la piedra de tope para construir consensos sobre cómo mejorar el sistema de pensiones que actualmente tiene el país.

 

Patricio Navia, #ForoLíbero

 

 

Foto: PABLO OVALLE ISASMENDI/AGENCIAUNO

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