Nuestros niños y maestros se merecen buenas noticias: con recursos y buenas ideas se puede soñar y cambiar el mundo.
Publicado el 26.09.2014
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El ministro Eyzaguirre volvió a asombrarnos con una analogía: comparó nuestras escuelas con “fábricas de embutidos”. Han pasado los días y nadie ha reaccionado: ni el Colegio de Profesores, ni las organizaciones gremiales, ni los políticos, ni los colegios… Nadie ¿Será que nos estamos acostumbrando al maltrato a nuestra educación? ¿O será que no nos importa lo que plantee el ministro?

Se espera que un ministro sea portavoz de las buenas noticias de su sector. Por ejemplo, del anuncio que hizo hace unas semanas el Secretario Ejecutivo de la reforma educacional y que pasó casi desapercibido: de los 8.200 millones de dólares que se recaudarán por la reforma tributaria, 5 mil millones serán destinados a educación; el 70% irá a la educación preescolar y escolar, y el 30% restante, a educación superior. Esto es una gran noticia para Chile.

Los estudios nacionales e internacionales, los informes preparados por la OCDE y la experiencia internacional comparada, recomiendan que Chile fortalezca la base de su pirámide educacional. El Ministerio así lo entendió y adoptó una acertada decisión.

Con ese nivel de disponibilidad presupuestaria, el ministro podrá hacer frente a los sueños de la educación escolar y pre-escolar. Podrá, por ejemplo, crear cientos de salas cuna con estándares de calidad internacional. Podrá invitar a miles de profesionales a que hagan posible una formación inicial de calidad.

Podrá construir muchos miles de metros cuadrados en edificios modernos, inteligentes, con tecnología de punta y grandes áreas verde; salas de clases interactivas, recintos deportivos y equipamiento de calidad. Podrá habilitar salas de estar, multiuso, de cine y casinos para estudiantes y profesores.

Podrá habilitar bibliotecas-modelo, abiertas y tecnologizadas. Dotar a cada nuevo establecimiento educacional de modernos laboratorios de física, química, biología, matemáticas, robótica, música, informática y otros tantos que requiera cada proyecto educativo; todos con moderna tecnología para sumar a Chile a la ola digital y la virtualización de la enseñanza.

Podrá efectuar cambios en los planes y programas de estudio, en los que la flexibilización sea la característica.

Tendrá recursos para modificar el estatuto docente. Podrá profundizar en la evaluación de nuestro meritorio profesorado, renovando y/o perfeccionando a los directores y sus equipos; y capacitar a los docentes a través de programas y pasantías nacionales e internacionales de especialización.

Garantizará la provisión mixta educacional. Podrá transformar a las escuelas en unos verdaderos oasis de tranquilidad y cultura, instaurando un maravilloso sueño: que cada mañana nuestros niños se levanten felices de asistir a sus colegios.

Ministro, el país debe estar satisfecho por la decisión se ha anunciado, pero no puede estar de acuerdo con su comparación de las escuelas con fábricas de embutidos. Es peyorativo, despectivo y no corresponde que un ministro de Educación lo plantee, por mucho que lo piense. Nuestros niños y maestros se merecen buenas noticias: con recursos y buenas ideas se puede soñar y cambiar el mundo.

 

Rubén Covarrubias, Rector Universidad Mayor.

 

FOTO: PEDRO CERDA/AGENCIAUNO