Es impresentable que se siga agrandando el tamaño del Estado sin medir la productividad de los funcionarios. El gobierno debe entender que se ahogará solo, pues sus mismos funcionarios no se llenarán nunca.
Publicado el 08.11.2015
Comparte:

Con presupuesto del Estado, con impuestos pagados por todos nosotros y sin el menor pudor, el gobierno de Bachelet se apresta a iniciar el lavado de conciencias ciudadano. El plan consiste en transformar en necesidad colectiva una nueva Constitución. El objetivo final -qué duda cabe-, perpetuarse en el poder para continuar controlando el aparato estatal, cada vez más todopoderoso.

El actual gobierno, con la complicidad de buena parte del Poder Judicial y de la mayoría de los parlamentarios, se concentrará en generar una “necesaria” nueva carta fundamental. Tras el fracaso del trabajo de la retroexcavadora, ahora se opta por algo más masivo. En el campo se le llama tala rasa. Todo de nuevo. Quitemos a los ricos y explotadores lo que tienen y se lo repartimos a los pobres e indefensos.

Para concretar los “objetivos redistributivos” se requiere que todo sea legal. Para eso se debe inventar una nueva Constitución, en que todo lo que le conviene al gobierno esté permitido. Expropiar, aumentar impuestos sin límites, exprimir al Estado para “indemnizar” a los compañeros de lucha, cambios de quorum que puedan afectar el propósito central y “clientalizar” al máximo a la población son algunos de los objetivos del proyecto. A la gente se le preguntará en las calles si quieren educación, salud y vivienda gratis y en función de estas respuestas se adecuarán los medios.

El agua será del Estado y de ahí se aproximarán a la tierra, a la “Pachamama”, en que todo es de todos. Vivan los hermanos latinoamericanos, vivan las cooperativas, los trabajos comunitarios, la igualdad a toda prueba. Bachelet buscará, con su formación de la RDA, lograr el sueño de Allende: “Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”.

El objetivo está a la vista compañeros. Debemos conseguir lo que Salvador no pudo lograr por culpa del fascismo, de la dictadura y de los capitalistas. Nuestro modelo está en la isla caribeña, en donde el pueblo reelige siempre a la familia Castro o a quien ellos designen.

Chilenos y chilenas: este ciudadano advierte que esta aparente calma es pasajera, y que vendrán días muy complejos para Chile de no mediar una reacción urgente y decidida de todos aquellos que no están dispuestos a ser sometidos por la dictadura socialista-comunista. Yo hago lo mío cada día, ojalá más personas se sumen a esta cruzada y desde ya empiecen a trabajar voto a voto para las futuras elecciones.

Hay un problema. ¿Por quién votar? Ojalá surjan nombres de patriotas dispuestos a  entregarse a la causa pública con valentía y perseverancia. Hay que tener cuero duro e ideas claras para ser legislador, en un medio en decadencia y con pocos referentes que sean ejemplos para la sociedad. No obstante, se perciben ciertos brotes verdes en la coalición gobernante. Hay algunos que están empezando a entender que las reformas refundacionales no conducen a nada. Hago un llamado al Senado de la República a rechazar partidas presupuestarias destinadas a financiar a los “amiguis”, a los que solo encuentran trabajo en el sector público y a muchos falsos exonerados que ahora trabajan para el gobierno con sueldo doble. Es impresentable que se siga agrandando el tamaño del Estado sin medir la productividad de los funcionarios. El gobierno debe entender que se ahogará solo, pues sus mismos funcionarios no se llenarán nunca. El PC ha hecho un trabajo impecable. Consigue todo lo que quiere. Lo impresionante es que se ha transformado en referente de la Nueva Mayoría. Este país está trastornado.

 

Andrés Montero J., Ingeniero Comercial U. de Chile, M.A. The Fletcher School of Law and Diplomacy.

 

 

 

FOTO: MARCELO SEGURA/AGENCIAUNO.