Queda claro que para el Mandatario argentino sería de gran utilidad y beneficio compartido que Piñera asuma como el próximo Jefe de Estado de Chile, aunque falte todavía para que esto pueda suceder.
Publicado el 17.01.2016
Comparte:

Como parte de la agenda que el ex Presidente Sebastián Piñera tuvo en su viaje a Argentina, la reunión con Mauricio Macri sin duda significó para ambos países un encuentro clave con perspectivas de un cambio de rumbo en la región.

Piñera y Macri ya habían tenido encuentros en el pasado. El ex Mandatario chileno y el actual argentino se consideran “amigos desde hace muchos años”. Será por sus similitudes que se llevan tan bien: ambos recibidos de colegios tradicionales; ingenieros; con un pasado en el sector privado exitoso; los dos tuvieron su primer escalón político como legisladores; cuando llegaron a ser presidentes hicieron fideicomisos ciegos para transmitir transparencia; y transmiten un cambio en el clásico político de Sudamérica, modernidad y apertura económica.

Otro punto de encuentro importante entre ambos fue que la campaña presidencial de Piñera utilizó como puntapié “Cambio, Futuro y Esperanza” y “Súmate al Cambio” y la de Macri, “Cambiemos”. Además, ambos ganaron la elección en el balotaje.

Será por todas estas y otras similitudes que en la apretada agenda del Presidente argentino nunca hubo ninguna duda en juntarse con Piñera. Más de dos horas duró el encuentro que desde la visión argentina muestra a Macri consolidando vínculos bilaterales con quien se perfila como posible Presidente cuando termine el actual mandato de Michelle Bachelet.

Luego del encuentro, hubo una improvisada conferencia de prensa, donde Piñera no se guardó elogios para su amigo: “Argentina está viviendo un verdadero renacimiento y período de esperanza, después de años de estancamiento, sin crecimiento, con tanta división y confrontación”, dijo sobre el nuevo gobierno y cerró sus declaraciones mostrándose favorable ante una alianza entre el Mercosur y la Alianza del Pacífico, los tratados de libre comercio con las potencias mundiales y una integración de los sistemas energéticos del país.

En la reunión que mantuvieron se habló de profundizar el camino de amistad entre ambos países. Para hacerlo se pusieron como objetivo nuevos pasos fronterizos y la integración energética. Piñera se expresó sobre este tema: “Dos países que comparten una frontera tan extensa como Chile y Argentina van a ser un enorme beneficio a una energía más limpia, más segura y más económica para ambos”.

La agenda de Piñera en Buenos Aires estuvo repleta de actividades y encuentros políticos y culturales. El gobierno argentino dejó un claro gesto de aprecio y relevancia a Piñera, quien se juntó con las figuras y ministros más destacados del macrismo, como el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger; el jefe de Gabinete, Marcos Peña; el ministro de Desarrollo, Francisco Cabrera; el de Hacienda, Alfonso Prat Gay; la de Relaciones Exteriores, Susana Malcorra; el de Interior, Rogelio Frigerio; y el secretario de Comercio, Miguel Braun.

Piñera también se juntó con otros ministros de manera extraoficial en un almuerzo organizado por la Fundación Libertad, liderada por Gerardo Bongiovanni. Frente al ex Presidente chileno se ubicaba Guillermo Dietrich, ministro de Transporte de la Nación. En la mesa estaban también el analista Manuel Mora y Araujo; los empresarios Alejandro Estrada, Luis Bameule (ex Quickfood) y Jaime Campos (AEA); la senadora nacional por Córdoba Laura Rodríguez Machado; Julio Saguier (diario La Nación); Juan Curuchet (Banco Provincia) y el embajador de la Unión Europea, Ignacio Salafranca.

Fue en este almuerzo donde el ex Presidente explicó que la Argentina se encuentra en un estado crítico, mucho peor de los que muchos piensan, con un gigantesco déficit fiscal, comparable a Venezuela y Brasil. Piñera aclaró que no iba a decir nada de lo que Macri le confió en su reunión previa pero que él considera que debe aplicarse una política de shock en el 2016 para no prolongar la agonía por la que atraviesa la economía de ese país.

Muchos chilenos consideran que Macri es el Piñera argentino por las similitudes que ven entre ambos. Pero hay una gran diferencia: Macri recibió un país con una economía en estado crítico, una fuerza policial corrupta por el avance del narcotráfico y una sociedad dividida. Sus primeras decisiones al frente del Ejecutivo fueron cuestionadas (por el uso de Decretos de Necesidad y Urgencia), luego la fuga de los presos por un crimen relacionado al tráfico de la efedrina (más de 15 días tardaron en encontrarlos dejando al descubierto las tremendas fallas en los servicios de seguridad y errores notables en la comunicación del Ejecutivo) y la reforma de la Ley de Medios, que con sus idas y vueltas judiciales aún le sigue dando dolores de cabeza al mandatario.

Piñera recibió más que una palmada de apoyo para su carrera presidencial de parte de Macri. Y el Presidente argentino escuchó atentamente todos los consejos económicos que un experto como Piñera le brindó a él y a todo su equipo. Queda claro que para el Mandatario argentino sería de gran utilidad y beneficio compartido que Piñera asuma como el próximo Jefe de Estado de Chile, aunque falte todavía para que esto pueda suceder. Pero el camino se hace paso a paso, como bien lo saben ambos. Y las relaciones políticas se construyen con gestos como estos.

 

Inés de Elizalde, Licenciada en Comunicación Social.

 

FOTO: FUNDACIÓN AVANZA CHILE