El escándalo pone sobre la mesa la imperiosa necesidad de evaluar nuestro actual sistema de financiamiento de campañas políticas.
Publicado el 25.10.2014
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El ministro Arenas tenía razón y efectivamente estamos en presencia de un “punto de inflexión”. Un detalle: no lo encontramos como un tope del decaimiento de nuestra economía, sino frente al actual sistema de financiamiento de las campañas políticas y al modo en que se ha tratado el caso Penta públicamente.

Como bien sabemos, toda crisis representa una oportunidad y ésta no es la excepción.

El escándalo pone sobre la mesa la imperiosa necesidad de evaluar nuestro actual sistema de financiamiento de campañas políticas, e indagar sobre qué aspectos deben ser modificados para avanzar en mayores grados de transparencia y en contribuir a que los candidatos independientes, o de partidos pequeños, puedan competir con mayor grado de igualdad frente a los de partidos más consolidados.

Es preciso señalar que usualmente se han mezclado y confundido dos temas distintos: una cosa son los aportes reservados, que están absolutamente dentro de la legalidad vigente (independientemente de si gusta o no), y otra la supuesta entrega de recursos por medio de una vía ilegal, mediante la entrega de boletas de servicios que nunca se prestaron, que es lo que se está investigando en el bullado caso Penta.

Sobre lo primero se ha tendido a criminalizar a quienes han recibido aportes reservados, como si estuviesen incurriendo en ilegalidades (lo que incluso generó que la Presidenta tuviera que salir públicamente a defender la legalidad de sus propios aportes reservados), y sobre lo segundo, se ha sindicado como culpables a quienes no han sido declarados como tales por la justicia.

Numerosas figuras políticas, e incluso medios de comunicación, se estaban dado un festín descalificando a los políticos involucrados, poniendo especial énfasis en el ex precandidato presidencial Andrés Velasco, hasta que nuevos antecedentes generaron un giro en la forma en cómo se ha abordado el asunto.

No es conveniente jugar con la honra de las personas”, afirmó el ministro de Obras Públicas, Alberto Undurraga, tras salir a la luz pública que su fundación “Ciudad Justa”, domiciliada en la misma dirección que una botillería, había recibido un pago de Empresas Penta S.A. por un estudio realizado en cuestionadas circunstancias. Este acontecimiento, sumado al conocimiento de que la empresa del principal inculpado del denominado “Caso Fraude al FUT”, Sergio Díaz Córdova, emitió facturas por servicios de ploteos y gigantografías a la Presidenta Bachelet durante su campaña presidencial, terminaron sin querer fijando un nuevo “punto de inflexión”. Fue así como el diputado Osvaldo Andrade pasó de un entusiasta ímpetu investigador a la sugerencia de no constituir las comisiones, dado objeciones jurídicas para investigar a privados.

Pareciera que los “pentáculos” resultaron ser más largos de lo que se creía, por lo que podría resultar conveniente, al menos para algunos, silbar mirando a un lado y echarle tierra encima para no generar nuevos conflictos. Dicen por ahí que cuando el problema es de todos, suele terminar siendo un problema de nadie.

La propuesta por supuesto no fue bien recibida por los compañeros del Partido Comunista (quienes son protagonistas de otra investigación por supuesto lucro de su partido en la Universidad Arcis), y han insistido en la necesidad de seguir adelante con la investigación. Diversas posturas han manifestado las figuras políticas del resto de los partidos.

¿Puede este terremoto político tener réplicas de mayor intensidad, o terminar generando un maremoto que arrase con todo?

Puede que sí, puede que no, todo dependerá del curso que tome la investigación –si es que finalmente se lleva a cabo- y de qué se vaya encontrando en el camino.

No sería extraño que estos “puntos de inflexión” terminen haciendo bajar la intensidad del conflicto, en desmedro de nuevos problemas que se han ido generando respecto a casi todas las materias políticas y económicas.

 

Bárbara Briceño, Cientista Político.

 

 

FOTO: RODRIGO SÁENZ/AGENCIAUNO