Si bien en cada elección hay una persona que se nos viene a la cabeza como perdedor, existen tres elementos que salieron derrotados en todas las elecciones políticas, que son los nominados al gran perdedor de 2016.
Publicado el 13.11.2016
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Ya se viene el fin de año y hay que nominar a los premiados de este 2016. Es tiempo de los candidatos a los Oscar, los Grammy, ya se entregaron los Nobel y por primera vez desde 2010 se entregarán el Balón de Oro y el premio Jugador Mundial de la FIFA por separado. Pero no todos los premios se entregan a los ganadores, porque también se repartirán los populares premios Razzies, entregados a las peores películas del año.

En la política también hay nominados. Los importantes procesos eleccionarios realizados en diversos países del mundo han generado ganadores que han acaparado las portadas de los medios de comunicación. En la otra cara de la moneda están los perdedores, aquellos que estuvieron a punto, pero finalmente perdieron la batalla. Si bien en cada elección hay una persona que se nos viene a la cabeza como perdedor, existen tres elementos que salieron derrotados en todas las elecciones políticas, que son los nominados al gran perdedor de 2016. Estos son algunos de los candidatos:

Han perdido los encuestadores. Más allá del error estadístico muestral, los problemas de representatividad, de la nula disposición de los encuestados a contestar los teléfonos y de los indecisos, durante este año las encuestas no tuvieron un gran nivel de acierto. Los sondeos mostraban que el Reino Unido se mantendría en Europa, que Podemos superaría al PSOE en España, que Keiko Fujimori iba a ser a la primera Presidenta de Perú, que la paz se alcanzaba en Colombia, y que Hillary Clinton alcanzaría el mismo puesto que su marido dejó hace ya 16 años. Ahora, las encuestas muestran que el referendo constitucional de Italia no será aprobado. Esperemos que se repita la tendencia del año respecto a las encuestas y que nos sorprenda el triunfo del SI, para que así tengamos estabilidad política en la península itálica.

Ha perdido el comercio mundial. Varios siglos se han demorado los países en abrir lentamente las barreras comerciales para realizar intercambios. Aún queda un largo camino para que tanto el Brexit como los anuncios de Trump se hagan realidad, pero estrechar las fronteras comerciales perjudica a los mismos ciudadanos del país. Cuando comiencen a subir los precios de bienes importados, sólo se puedan comprar sustitutos locales o las empresas exportadoras despidan trabajadores porque los otros países también les subieron los aranceles, los electores se darán cuenta de que al momento de votar no pensaron en el largo plazo.

Ha perdido la política de acuerdos. Quizás como en pocos años la política se ha encontrado tan polarizada. Prueba de esto son la falta de gobierno por más de 300 días en España, las dudas sobre la legitimidad del Parlamento británico para gatillar el Brexit y el nulo acuerdo de los republicanos en EEUU para un candidato que tuviese el apoyo de la mayoría de los representantes de ese partido. Como todo arte, en la política siempre existirán discrepancias de opinión, pero sorprende el grado de poco acuerdo alcanzado este año.

En Chile se viene un año 2017 con elecciones presidenciales, parlamentarias, de consejeros regionales (más conocidos como Cores) e incluso la poco probable elección de intendentes. Queda un año para votar, pero desde ya podemos sacar lecciones de los perdedores de este 2016.

Primero, ninguna carrera está ganada. No dudo de la calidad de las instituciones que realizan las encuestas en Chile, pero la mezcla de factores externos (nadie contesta el teléfono fijo, alta abstención) y los cambios de opinión que puedan tener los votantes en un año llevan a mirarlas con cuidado; no debemos olvidar que hace 15 meses Donald Trump solo tenía un 2% en las encuestas. Segundo, hay que tener cuidado con el efecto de las elecciones en el crecimiento económico, pues en 2017 ya veremos cómo las medidas anti-crecimiento elegidas este año afectarán el bolsillo de los consumidores. Por último, hay que buscar políticas de acuerdo para lograr estabilidad en las medidas aprobadas, especialmente con la reforma constitucional y la previsional en la mira.

Se vienen las premiaciones de fin de año, estos son algunos de los nominados al gran perdedor de elecciones políticas. Podríamos realizar una encuesta para ver el ganador, pero puede que nuevamente la elección de los votantes sea diferente a lo encuestado.

 

 

Andrés Osorio, economista Econsult