¿Qué puede esperar el chileno común? Pienso que vienen dos años de bajo crecimiento y mucha tensión en la coalición gobernante.
Publicado el 22.11.2015
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Se nos va el 2015 y el verano aplacará en parte las pasiones. Pero la izquierda no descansa. Nunca descansó. Los objetivos están claros: más Estado, menos propiedad privada, más poder (para ellos), más control sobre la justicia, humillar aún más a la familia militar, más poder sindical, menos meritocracia y más dedocracia.

Las instituciones encargadas de avanzar en la consecución de estos objetivos son muchas y muy poderosas: la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), el Partido Comunista (PC), la U. de Chile, el Colegio de Profesores, la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM), etc., etc.

El 2016 será un año en que quedarán definidos los candidatos presidenciales. Creo que Sebastián Piñera, Andrés Velasco e Isabel Allende serán de la partida. A lo mejor se sume algún otro que logre levantar apoyos en algún sector. MEO estaría quedando fuera, tras sus últimas situaciones personales. La DC intentará levantar algún candidato, pero no veo a nadie que se perfile con apoyo suficiente. El interés que manifieste el gobierno en seguir adelante con las fracasadas reformas, será gravitante para lograr apoyo para su candidata. Isabel Allende buscará mostrarse como blanca paloma. La Sofofa anunció que estará de expositora en diciembre, en un evento en el que ya participó Piñera y Velasco.

¿Qué puede esperar el chileno común? Pienso que vienen dos años de bajo crecimiento y mucha tensión en la coalición gobernante. Los duros de la izquierda harán todo lo posible por consolidar su poder, nunca antes soñado tras la caída de Allende. Hoy, los antes terroristas, están con dinero, con poder y con medios de comunicación a su alcance. La derecha, por su parte, desmembrada, desanimada y sin discurso. Es probable que surjan nuevos nombres. Hay varios que quieren, pero de verdad no veo que tengan apoyo: Walker y Espina, entre otros, sueñan.

La inseguridad seguirá rondando, los mapuches violentos irán contra las empresas forestales, aprovechando la coyuntura de desprestigio empresarial. Los jóvenes universitarios volverán a la carga por más gratuidad, menos estudio y más poder. Las huelgas ilegales y presiones del sector público se sucederán. “Vamos por los bonos”, será la consigna. Como recomendación de inversión, se perfilan los siguientes rubros: cercos eléctricos, empresas de guardias, armas, chalecos antibalas, cámaras nocturnas, asesoría a sindicatos, asesoría tributaria, ONGs, museos y memoriales, caniles de perros guardianes y empresas de asesorías comunicacionales.

Chile crecerá como máximo al 2%, la inflación se escapará a niveles del 6 a 7% y los empleados del sector público seguirán aumentando. La apatía general se mantendrá y el clima laboral se crispará con más y más violentos conflictos.

En Argentina ganará Macri y los argentinos volverán a soñar. Sin embargo, al poco tiempo -seis meses- volverán a la realidad. El cáncer de la corrupción es muy profundo en ese país, por lo que la tarea de recuperación requerirá de un largo tiempo. Brasil seguirá en caída libre, con un terrible 2016. Bolivia seguirá obstinada con llegar al mar, Venezuela explotará internamente y Perú seguirá en su juego diplomático zigzagueante. El mundo musulmán seguirá explosivo, sin solución aparente y con riesgos de nuevos ataques en occidente.

Qué lindo sería ser optimista, pero el ser humano se encarga de hacer difíciles las cosas. ¿Cuánto tiempo pierden cada día nuestras autoridades en temas irrelevantes, cargados de ideología, mientras lo urgente sigue pendiente?

Si cada uno de nosotros hace bien su trabajo, no roba, no miente, no saca la vuelta, no hace la cimarra y no compra lo innecesario, tendremos un mejor país. Señora Presidenta: Váyase unos días a su casa del Lago Caburgua a pensar y a mirar al cielo. De Ud. depende que Chile cambie el switch.

 

Andrés Montero J., Ingeniero Comercial U. de Chile, M.A. The Fletcher School of Law and Diplomacy.

 

FOTO: SEBASTIÁN RODRÍGUEZ/AGENCIAUNO