No haga caso a los titulares, el mercado laboral no ha mejorado, no es un problema de los números ni de las mediciones ni de las encuestas, sino que al parecer no estamos preguntando lo correcto.
Publicado el 30.10.2016
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La parte más importante de resolver un problema es plantear bien las preguntas. Tanto así, que a una de las mentas más brillantes del siglo XX se le atribuye la siguiente frase: “Si tuviese una hora para resolver un problema y mi vida dependiera de la solución, gastaría los primeros 55 minutos en determinar la pregunta apropiada, porque una vez supiera la pregunta correcta, podría resolver el problema en menos de cinco minutos.” Dadas las cifras económicas publicadas esta semana en Chile, parecería ser que nuestro problema es determinar de manera simple qué está pasando con el mercado laboral.

El martes la Universidad de Chile publicó que la tasa de desempleo del Gran Santiago cayó de 7,6% a 7,2% entre junio y septiembre. Si nos remontamos a marzo, la tasa de desempleo era de 9,4%. Esto significa que hay 58 mil menos desempleados en el Gran Santiago en los últimos seis meses. Puede haber algún factor estacional detrás, pero igualmente fue una  sorpresa. Para cerrar la semana, el viernes el INE publicó que la tasa de desempleo nacional bajó de 6,9% a 6,8%, niveles inferiores al promedio histórico de 7,2% (desde marzo 2009).

Pero algo no calza, pues entre marzo de 2009 y hoy, la economía chilena creció un promedio de 3,5%, casi el doble que el 1,8% al que creció el último año. Sin embargo, hoy la tasa de desempleo es menor. Estamos hablando de que el desempleo es menor al de años en los cuales el alto precio del cobre y la reconstrucción post terremoto llevaron a crear una gran cantidad de puestos de trabajos en minería y construcción, respectivamente.

Otro hecho que no calza es que las expectativas de los consumidores están en su peor nivel histórico, aún debajo de la crisis subprime, cuando el desempleo subió a 11,6%. Algunos pensarán que el mal pasar de la selección nos tiene desalentados, pero lo cierto es que las dos veces que hemos ganado la Copa América, las expectativas de los consumidores han caído tanto el mes que jugamos la final como al mes siguiente.

Para responder estas discrepancias, los economistas entregamos un popurrí de explicaciones: “La calidad del empleo se ha deteriorado, la fuerza de trabajo crece menos, la gente se jubila más tarde, casi todos los nuevos empleos son por cuenta propia, existen más ocupados a tiempo parcial involuntario, hay que considerar a los desalentados, las horas trabajadas cambian, la moda de los choferes de Uber y los compradores de Cornershop hace que todo sea más difícil de medir, es mejor mirar el número de personas que cobra seguro de cesantía, etc.”.

¿Dónde está el truco? ¿Cómo se explica que el desempleo no haya subido tanto? Simplemente, las preguntas de las encuestas jamás nos llevarán a responder esa inquietud. No se pone en duda la calidad de las instituciones que las realizan, pero se abre la puerta a cuestionarnos si las preguntas son las indicadas.

La primera pregunta de la encuesta de empleo del INE es: “La semana pasada, es decir, entre lunes y domingo, ¿trabajó usted por lo menos una hora?” Si la respuesta es sí, aunque solo haya sido una hora, podemos felicitarlo, pues usted no está desempleado. La segunda pregunta es: “Independientemente de lo que acaba de decir, ¿hizo algún negocio, “pololo” u otra actividad por cuenta propia por lo menos durante una hora?” Si la respuesta es sí y recibió ingresos por ello, felicitaciones, usted no está desempleado. Claramente, ambas preguntas se encuentran fuera de la categoría de “empleado” que tenemos en mente.

¿Qué hacer para entender lo que está pasando en el mercado laboral? Dos posibles soluciones. La primera es escuchar (o leer) el popurrí de opiniones económicas y. entre tanta cifra, lograr sacar alguna conclusión. La segunda es ser creativo e idear una nueva forma, simple y clara, de medir el desempleo. Si usted no tiene empleo y le pagan por este descubrimiento, hará una doble ganancia, porque dejará de estar desempleado. Mientras tanto, no haga caso a los titulares, el mercado laboral no ha mejorado, no es un problema de los números ni de las mediciones ni de las encuestas, sino que al parecer no estamos preguntando lo correcto.

 

Andrés Osorio, economista Econsult