La liquidez mundial es elevada y Argentina tiene todos los recursos para atraer inversiones, sólo necesita la confianza que pueda brindar el próximo Presidente de la República.
Publicado el 21.11.2015
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Una inmensidad de problemas (y desafíos) esperará al próximo presidente de Argentina que se elige este domingo y asumirá el próximo 10 de diciembre, ya sea que resulte electo el oficialista Daniel Scioli o el favorito según las últimas encuestas Mauricio Macri.

Entre ellos destacan una pobreza ubicada casi en 29%, un desempleo que ronda el 9%, actividad económica estancada, un gasto público temerariamente alto en un 50% del PIB, déficit fiscal creciente, inflación de un 25-30%, escasez de dólares, escenario internacional adverso, traba a las importaciones, mercado paralelo del dólar, la perpetuación del default, estadísticas poco fiables, bajo nivel educativo, alta corrupción y delincuencia.

Desde luego, no podrán solucionarse todos estos problemas a la vez, pero sí es necesario tomar una serie de medidas de manera inmediata para que la economía comience a acomodarse. Aquí se debe ser claro en un punto importante: jamás se logrará retomar las sendas del crecimiento económico sin un restablecimiento de la calidad institucional del país.

Debido a que Argentina ya no podrá contar con el gran viento de cola a favor que tuvo durante la década kirchnerista, su crecimiento dependerá principalmente de nuevas inversiones. Pero para atraer inversiones es necesario ser creíble. ¿Cómo lograr esto?

Es importante que el próximo gobernante sincere las estadísticas sesgadas del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC). Que la información sea fiable es un punto clave para atraer inversiones. Además, es importante llegar a un acuerdo (razonable) con el pago a los holdouts, debido a que Argentina perdió el juicio con éstos. Por más que la Presidenta se empeñe en evitar decir la palabra “default”, no puede evitar las consecuencias del mismo. Para el mundo, Argentina está en default y es un hecho que hay que solucionar. También, deben eliminarse las trabas a las importaciones. Si las empresas no pueden importar, no pueden generar productos para exportar. Por ende, limitar las importaciones no hace más que trabar las exportaciones debilitando la balanza comercial del país.

Por último, el dólar debe sincerarse. Hace mucho tiempo que el dólar del mercado negro se encuentra en un valor superior al del dólar oficial. Este problema, recurrente en Argentina, siempre ha tenido un mismo final: la devaluación del dólar oficial convergiendo a un valor similar al del paralelo. Este sinceramiento del valor del dólar es necesario, ya que debido a la traba en las importaciones, las empresas se ven obligadas a realizar sus compras a un precio de dólar paralelo (elevado), pero luego deben realizar sus ventas a un precio de dólar oficial (bajo). Esto hace que las empresas no sean rentables.

Desde luego, hay demasiadas variables para analizar en el escenario que espera a Argentina. Sin embargo, las mencionadas pretenden apuntar a reforzar la calidad institucional del país para atraer inversión al mismo. Si hay una ventaja en estos días, es que la liquidez mundial es elevada y Argentina tiene todos los recursos para atraer inversiones, sólo necesita la confianza que pueda brindar el próximo Presidente de la República.

 

Iván Cachanosky, Investigador FPP.