Las nubes negras que algunos suelen avizorar son solo parte de la melancolía que de vez en cuando azota a nuestro país.
Publicado el 06.09.2016
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Pese a los excelentes resultados obtenidos en la licitación de suministro para los clientes regulados atendidos por las empresas distribuidoras, existen voces pesimistas que han manifestado su preocupación argumentando una supuesta fragilidad de algunas de las ofertas adjudicadas para ciertos bloques de energía. Lo anterior basado en el hecho de que los precios adjudicados, particularmente los proyectos eólicos y solares, son bajos con respecto a sus costos actuales. Lo anterior conllevaría el riesgo de que algunos de los proyectos no se materialicen, lo cual, en la eventualidad, podría hacer subir los precios.

Sin embargo, en mi opinión, los riesgos mencionados son bastante acotados. En primer lugar porque el inicio del suministro de estos contratos será dentro de casi cinco años más y los proyectos eólicos y solares, particularmente en lo que se refiere a la instalación, no demora más de un año, por tanto su compra debiera hacerse en aproximadamente tres años más, existiendo la posibilidad concreta de que los precios de la tecnología bajen como la han venido haciendo en los últimos años, lo que respaldaría las ofertas. Adicionalmente, la energía ofertada superó ampliamente la requerida, en realidad siete veces, ofertándose 85.000 Gigawatts-hora anuales para suplir requerimientos por solo 12.500 Gigawatts-hora anuales. Lo anterior hace prever que sería fácil suplir la electricidad de los proyectos que no llegaran a concretarse, ya que habrá otros interesados que quedaron fuera de esta licitación y que ofertaron precios muy competitivos. A este respecto, cabe señalar que la nueva legislación contempla licitaciones de corto plazo para enfrentar situaciones de retraso o la no ejecución de proyectos, esto, sin embargo, podría tener algún impacto en los precios finales.

Con todo, la caída del precio de electricidad previsto para el año 2021 implica mayor competitividad para nuestra industria, incluyendo la minería, que ha sido golpeada por los bajos precios del cobre y está en una cruzada para disminuir sus costos.

En resumen, los bajos precios de la electricidad llegarán para quedarse, lo que constituye un gran avance para nuestras aspiraciones de alcanzar mejores niveles de vida para la población, y las nubes negras que algunos suelen avizorar son solo parte de la melancolía que de vez en cuando azota a nuestro país.

 

María Isabel González R., Energética Consultores.

 

 

FOTO:PABLO OVALLE ISASMENDI/AGENCIAUNO