Se requiere un verdadero líder; un líder positivo a quien den ganas de seguir; que su motivación sea contagiosa; que sea capaz de hacernos superar nuestras diferencias y de mover al país entero.
Publicado el 27.08.2017
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Para esta fiesta democrática que comienza en noviembre y que probablemente terminará en diciembre, hay ocho invitados a competir por el voto ciudadano. Lo que nosotros decidiremos es a quién le otorgaremos el mandato para que asuma el poder; poder que se manifestará a través de la acción política de su Gobierno, todo lo cual terminará definiendo el destino de Chile.

Es muy importante, entonces, tener claro por quién iremos a votar y para ello resulta relevante preguntarnos qué esperamos de un futuro Presidente; cuáles debieran ser sus capacidades personales para favorecerlo con nuestro voto; qué visión tiene del país; qué ideas propone para sacar a Chile adelante; cómo nos puede afectar quién sea el elegido; qué deseamos para nuestro futuro. Son preguntas que debemos hacernos para concurrir a las urnas informados.

La primera condición, a mi juicio, que debiera tener un candidato a Presidente es una capacidad intelectual superior al promedio, porque la tarea de presidir el país en los próximos cuatro años le exigirá a quien resulte electo un esfuerzo enorme para generar esperanza, optimismo, confianza, consensos, y lograr unir a nuestro dividido país en pos de  un objetivo común, cual es recuperar la mística que teníamos cuando nos hicieron sentirnos capaces de que podíamos conquistar el mundo.

Esa mística, un olvidado recuerdo de tiempos mejores, es la que nos hace falta volver a experimentar, pues es ésta la condición inicial que finalmente logra que un país entero se movilice; que se generen sinergias, nuevos proyectos, muchos empleos, unidad nacional.

Para ello se requiere un verdadero líder; un líder positivo a quien den ganas de seguir; que su motivación sea contagiosa; que sea capaz de hacernos superar nuestras diferencias y de mover al país entero. Un líder que sea admirado por su tenacidad, su capacidad de trabajo, su visión de país, su habilidad e inteligencia para recrear la política de los acuerdos y su energía para convocarnos a todos a unirnos, y así juntos volvamos a creer que Chile puede llegar a ser un país desarrollado.

También creo muy relevante que quien resulte elegido esté bien informado y al mando de lo que pasa en el país, de lo que hacen sus ministros, de las consecuencias de sus decisiones políticas, de las reformas que pretenda introducir y de que no tenga que recurrir a leer la prensa para estar al día de la realidad nacional, como hemos podido presenciar recientemente.

Hoy, hay cinco candidatos de la izquierda: Guillier, Sánchez, Navarro, MEO y un desconocido Artes. Guillier, aparentemente, es partidario de profundizar lo hecho por el actual Gobierno. Digo aparentemente porque un día critica al Gobierno y al siguiente lo alaba, lo que me hace recordar a un antiguo personaje radial que le decían “el patrás paelante”. Sánchez está a la izquierda de Guillier y dice no importarle que la Bolsa de Valores se desplome si sale elegida, porque la Bolsa representa al 1% más rico y ella está con los de a pie. Curioso que no recuerde que las platas de todos los trabajadores que cotizamos en las AFP están en parte invertidas en esos mismos valores. Navarro, bueno, baste decir que admira a Venezuela. MEO ya se conoce quién es, y este aparecido señor Artes se presenta para instaurar el socialismo en Chile, según lo declaró.

En el caso de la senadora Goic, la verdad es que es difícil saber a qué atenerse, porque la DC por una parte dice haber salido de la Nueva Mayoría, pero pacta con partidos que apoyan a Maduro; dice querer hacer camino propio, pero no se atreve por meros intereses electorales. En definitiva, muy resilientes pretenderán ser, pero sus indefiniciones no se entienden.

Y por la centroderecha compiten Sebastián Piñera y José Antonio Kast. Este último, siendo muy realistas, no tiene ninguna posibilidad de ganar la elección ni de pasar a segunda vuelta. Piñera, por su parte, es el que va liderando las encuestas con amplia ventaja de sus rivales. Esto estaría indicando que un importante porcentaje de chilenos cree que es él quien podría restaurar la confianza, generar optimismo y, por ende, conducir a Chile en su recuperación.

Faltan menos de tres meses para esta trascendental elección. Ahora más que nunca resulta imprescindible evaluar a los candidatos a Presidente y preguntarse quién está mejor preparado para sacar a Chile del marasmo en que se encuentra hoy.

 

Jaime Jankelevich, consultor de empresas

 

 

FOTO: PABLO OVALLE ISASMENDI / AGENCIAUNO