El Gobierno perdió el pudor y está dedicado a fabricar verdades a medias, para concluir falsedades, proclamarlas desde los patios de La Moneda y difundirlas a través de las cuentas institucionales de redes sociales. Y el resultado es tan burdo que, por encima de la evidente intervención electoral que denuncia Chile Vamos, preocupa el daño que ocasiona a la dignidad de la función pública.
Publicado el 31.03.2017
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“Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”, habría dicho una vez Lenin. Si es o no autor de la frase es irrelevante, lo cierto es que el Gobierno de la Presidenta Bachelet y algunos en la Nueva Mayoría se han acostumbrado a decir mentiras, tal vez con el propósito de que terminen convirtiéndose para los chilenos en una realidad.

En marzo de 2014, la ministra del Sernam, la comunista Claudia Pascual, aseguró en su primera entrevista a un medio escrito que el postnatal de seis meses era “un proyecto que se inició bajo la primera gestión de la Presidenta Bachelet”. Quedamos estupefactos: el proyecto había sido iniciativa de Sebastián Piñera, ingresado al Congreso en 2011 y la ley se había promulgado a fines de ese año. No pidieron disculpas.

Luego, dijeron que los hospitales concesionados eran más caros, para luego desahuciar varios proyectos ya licitados (entre ellos el del hospital Sotero del Río). Y tampoco se excusaron cuando los medios compararon el costo del metro cuadrado de uno y otro: concesionado, hasta 45UF; construido por el Estado, hasta 72UF el mismo metro cuadrado.

Alejandro Guillier dijo hace poco que en el Gobierno del Sebastián Piñera “no quedó nada, salvo el posnatal para los hombres y un par de cosas que estaban en el programa de la Presidenta Bachelet, que no cumplió”. Y que “recibió un país que crecía como avión y lo entregó en una baja sustentable”.

Aunque tratándose del senador Guillier lo más probable es que, por encima de mala intención, el motivo de la información falsa sea la ignorancia, desmenucemos sus afirmaciones. Primero, en ese Gobierno se dobló el postnatal para las trabajadoras y se concedió la posibilidad de que una parte fuera usado por el padre (o sea, no es “el postnatal de los hombres”). Segundo, el programa del primer Gobierno de la Presidenta Bachelet no menciona ni en un pie de página la palabra “postnatal” y nunca se refirió al tema en su primer mandato. Y, tercero, Sebastián Piñera recibió en marzo de 2010 un Chile que había crecido -1% el año anterior, con un 7% de desempleo y un déficit fiscal de -3,2%; y se lo entregó a Bachelet en marzo de 2014 con una economía que crecía en promedio al 5,4%, lo que permitió crear un millón de empleos; por último, dejó un déficit de 0,6%. Pienso que una persona que aspira a la Presidencia de la República no puede andar tan perdida (o ser tan mentirosa).

Por otro lado, Sebastián Piñera ha insistido en que los beneficiados con gratuidad universitaria la van a mantener para el 50% más vulnerable de los alumnos, y que en vez de la gratuidad universal se va a establecer un sistema único y muy amplio de becas, para que ningún joven quede sin estudiar porque no pueda financiarlo. Pero lo que explique el ex Mandatario tiene sin cuidado a La Moneda, pues diga lo que diga, la decisión es seguir con un guión de falsedades. Entonces la ministra vocera sale a acusarlo de que “entienden la educación no como un derecho social garantizado” y que “hoy día la gratuidad es una realidad”, porque todo para ellos debe responder a una consigna y la beca se sale de ese esquema, puesto que “es más mercado”.

Lo cierto es que hoy no hay gratuidad, salvo para el 15% (200 mil) de los jóvenes que están en la educación superior (un millón 300 mil), no hay tampoco una reforma para el financiamiento de la educación superior, porque el proyecto que mandaron está congelado hace seis meses; y las consignas se han convertido en más importantes que lo esencial: el acceso efectivo a la educación superior de todos los jóvenes con mérito y talento, y la justicia para que recursos escasos vayan a las necesidades urgentes (Sename, educación escolar, etc.).

En síntesis, el Gobierno perdió el pudor y está dedicado a fabricar verdades a medias, para concluir falsedades, proclamarlas desde los patios de La Moneda y difundirlas a través de las cuentas institucionales de redes sociales. Y el resultado es tan burdo que, por encima de la evidente intervención electoral que denuncia Chile Vamos, preocupa el daño que ocasiona a la dignidad de la función pública, y a la investidura de un ministro o un subsecretario devenidos en voceros de pacotilla (lo de Aleuy resucitando por enésima vez a Pinochet da un poco de pena).

 

Isabel Plá, Fundación Avanza Chile

@isabelpla

 

 

FOTO: YVO SALINAS/AGENCIAUNO

 

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