Es hora de actuar en serio y sentar las bases de un gran acuerdo nacional por la niñez, pero con medidas estructurales a la altura de lo que requieren nuestros niños, lo demás son migajas.
Publicado el 16.10.2016
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La reciente noticia de 865 niños muertos al alero del Sename, de los cuales 210 se encontraban en centros residenciales de protección por parte del Estado, da cuenta de la severa crisis en que se encuentra la institucionalidad de protección de la niñez vulnerada en nuestro país.

Pero más allá de la cifra, debemos entender que tras ella hay niños y familias a las cuales el Estado les ha fallado completamente. Por eso que no podemos seguir así, se requieren medidas estructurales que pongan a los niños vulnerados en el centro de las políticas públicas y de la sociedad.

Lamentablemente, las medidas anunciadas por la Presidenta Michelle Bachelet no están a la altura de la problemática. Me referiré a las dos más relevantes: la supresión del Sename y la inyección presupuestaria.

Se anuncia como gran novedad la supresión del Sename y la creación de dos nuevos servicios: un Servicio de Protección de la Niñez Vulnerada y otro Servicio de Reinserción Social para niños Infractores de Ley. El problema es que de novedad no tiene nada. De hecho, el Gobierno está en deuda con ese compromiso desde hace rato. En noviembre de 2015, la Secretaria Ejecutiva del Consejo de la Infancia, Estela Ortiz, había ya asegurado en una presentación pública en la Cámara de Diputados que se presentaría el referido proyecto a más tardar el 30 de junio del 2016. Lo propio había hecho la Presidenta Bachelet en su cuenta pública del 21 de mayo. ¿Y qué ha pasado? Absolutamente nada.

Esto sin siquiera mencionar que ya existía un proyecto de ley en ese sentido presentado por el ex Presidente Sebastián Piñera y que se encuentra durmiendo desde marzo del 2014. A ello se suma que desde el año 2002 el Comité de Derechos del Niño viene solicitándolo expresamente ¿Cuánto tiempo más vamos a esperar?

Por otro lado, la inyección de $ 16 mil 500 millones adicionales al Sename para el 2017 evidenciaba aparentemente un presupuesto progresivo focalizado en la niñez, lo que correspondía a un 6,5% de crecimiento. Pero lo cierto es que, nuevamente, no es como se dice. Hace unas semanas, la directora nacional del Sename, Solange Huerta, había presentado en la Comisión Investigadora del SENAME el presupuesto que requería dicha institución para poder hacer frente a los desafíos. La cifra era de $ 30 mil 300 millones adicionales y un crecimiento de 11%. ¿Qué se nos presenta hoy? $ 13 mil 800 millones menos y un 4,5% de disminución respecto de lo requerido. ¿Es esa la prioridad que anunció la Presidenta Bachelet?

Pero la situación es más compleja. Los niños vulnerados en la red Sename son 146 mil. De ellos, casi el 98% son atendidos en la red privada a través de subvenciones y sólo el 2% en la red pública. Lo cierto, es que el presupuesto para ese 98% de niños vulnerados, sólo aumenta 0,1% ¿Es eso priorizar?

Está claro que las medidas anunciadas por la Presidenta Bachelet no dieron el ancho, ya sea porque el Gobierno está en deuda desde hace rato o porque simplemente no se están priorizando realmente a los niños vulnerados. Es hora de actuar en serio y sentar las bases de un gran acuerdo nacional por la niñez, pero con medidas estructurales a la altura de lo que requieren nuestros niños, lo demás son migajas.

 

Claudia Nogueira F., Diputada y Miembro de la Comisión Investigadora del Sename.

 

 

 

FOTO: AGENCIAUNO.