En general, nos olvidamos que el buen funcionamiento de las instituciones formales y la existencia de buenas instituciones informales tienen un enorme impacto en la vida cotidiana de las personas; desde la seguridad para salir a la calle, la posibilidad de poder acceder a bienes y servicios de primeras necesidades, el nivel de nutrición de los niños, hasta las oportunidades laborales que tenemos.
Publicado el 21.04.2018
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¿Cuál es la razón por la cual son cada vez más los latinoamericanos que optan por nuestro país para buscar una mejor calidad de vida? Mucho se habla del fenómeno de la migración, pero poco se ahonda en las razones por las cuales Chile resulta tan atractivo. Ciertamente no es muy difícil observar que uno de los fundamentos de esta realidad es el buen funcionamiento de nuestras instituciones, hecho que es confirmado por el último Índice de Calidad Institucional 2018, que nos posiciona como el número uno en la región latinoamericana y en la posición 25 a nivel mundial.

En general, los chilenos nos olvidamos que el buen funcionamiento de las instituciones formales y la existencia de buenas instituciones informales tienen un enorme impacto en la vida cotidiana de las personas; desde la seguridad para salir a la calle, la posibilidad de poder acceder a bienes y servicios de primeras necesidades, el nivel de nutrición de los niños, hasta las oportunidades laborales que tenemos. En ese sentido, el índice de Calidad Institucional elaborado desde el año 2007, pero que considera datos a partir de 1999, evalúa desde un punto de vista comparado la calidad institucional política y económica de los países según los siguientes indicadores: respeto al derecho (Banco Mundial), voz y rendición de cuentas (Banco Mundial), libertad de prensa (Freedom House), percepción de la corrupción (Transparencia Internacional). A nivel económico, incluye la competitividad global (Foro Económico Global), libertad económica (Heritage), libertad económica en el mundo (Fraser) y haciendo negocios (Banco Mundial). Las instituciones económicas en Chile obtienen una mejor puntuación, aunque leve, en comparación con las políticas.

¿En qué destaca Chile a nivel institucional en comparación con la región? Chile está en primer lugar en Rule of Law y Competitividad Global. Es decir, somos un buen país para invertir y emprender, lo que se traduce en mayores opciones de empleo para las personas. Lo anterior, es producto de un mercado basado en la competencia y la libertad, además de una cultura institucional estable a nivel político y económico. Otros países en cambio, presentan altos niveles de incertidumbre, que imposibilitan una calidad de vida mínima para muchos de sus habitantes. Es esta la situación que afecta a gran parte de los migrantes que recibimos diariamente.

El premio Nobel de Economía Douglass North decía que, en relación al bienestar y la prosperidad, las sociedades importan y mucho. Buenas instituciones no sólo se traducen en mayores opciones de progreso para los países, sino también en mayores oportunidades para las personas que los habitan. Así, entre 1985 y 2013 el crecimiento económico de Chile fue en promedio de 5,4% anual, mientras que el resto de América Latina creció a tasas del 3,1%. Esto se refleja en que, gracias a nuestras instituciones a favor de la libertad económica y la estabilidad política, en Chile tenemos uno de los PIB per cápita más altos de la región. Así, según el FMI, para 2020 será de US$27.912, cifra similar a la de Portugal y Malasia. Esto no es al azar, sino que es producto de instituciones favorables al mercado y la iniciativa privada.

Lo anterior, que para muchos es simplemente un dato, se ve reflejado en cosas tan importantes como la creciente derrota de la pobreza, la disminución de la desnutrición y mortandad infantil y un aumento notable en las expectativas de vida de las personas. El último informe del PNUD, llamado paradojalmente Desiguales, indica que mientras siete de cada 10 chilenos vivían en situación de pobreza en 1990, en 2015 sólo dos de cada 10 estaban en esa situación. Pero no sólo la pobreza ha bajado gracias a buenas instituciones económicas y políticas. Según la OCDE la desigualdad de ingresos en Chile ha disminuido de 0,521 en 1990 a 0,456 en 2016.

Las cifras no mienten: nuestro país no es el país más desigual del mundo, como algunos plantean, y es importante que destaquemos los avances que hemos logrado para en un futuro alcanzar el tan ansiado desarrollo.

Las instituciones importan, y mucho.

 

Yazmín Zaror, analista de contenidos de la Fundación para el Progreso