Columnas de opinión es presentado por:
Publicado el 14 de octubre, 2017

Las consecuencias de una obsesión

Sería sano transparentar lo que está ocurriendo. El gobierno no tiene recursos y los que dispone se han destinado a la gratuidad universitaria, transformando este tema en una verdadera obsesión gubernamental.
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

Por estos días estamos siendo testigos de una de las discusiones más insólitas con que nos hemos enfrentados en los últimos años. Recientemente hemos conocido la letra chica de la Ley de Presupuesto de la Nación para el año 2018 y han empezado a aparecer las novedades.

La primera de ellas es que se asignan recursos para ampliar la cobertura de la gratuidad universitaria, informando que con ellos se pretende alcanzar a cubrir hasta el sexto decil de los jóvenes más vulnerables. En forma paralela, en el Senado se encuentra en trámite la reforma a la educación superior, que en su capítulo de financiamiento establece que la gratuidad alcanzará en un cierto número de años al cien por ciento de los jóvenes universitarios; es decir, la sociedad en su conjunto, incluidas las familias más vulnerables, financiarán a las familias de los más ricos del país.

Pero esta decisión, que no guarda relación con las necesidades y prioridades de un país pobre como el nuestro, ha traído consecuencias.

La primera de ellas es el congelamiento de los recursos que se habían comprometido para la gratuidad en los colegios particulares subvencionados. Y esto no es un tema que debamos minimizar. Es el compromiso del Estado de Chile que permitía a aquellos colegios avanzar con el término del copago. Y no son pocos recursos: 150 millones de dólares

¿Y qué dice la autoridad? La primera reacción de la ministra de Educación, fue rara, por decir lo menos: “No tenemos contabilizado ni visto el número de colegios (afectados)”. Al día siguiente tuvo que dar un giro en su declaración y admitió que “son muchos los niños y colegios afectados”. La ministra vocera de Gobierno planteó que “era una postergación transitoria que va a afectar, marginalmente, a un número minoritario de colegios”. Sin embrago, la realidad es otra. Son dos millones setecientos mil niños los afectados, lo que equivale a más del 80% de la matrícula escolar total.

Pero lo más grave es que la autoridad minimice el problema y no tome conciencia de que la decisión adoptada es ilegal, por cuanto existe una ley permanente que obliga al Estado a cumplir con la entrega de dichos recursos. Los colegios pueden demandar al Estado de Chile por ese incumplimiento.

Pero las novedades siguen. El gobierno ha tomado la insólita decisión de disminuir en un 25% los recursos destinados a los nuevos proyectos que debe financiar Fondecyt en el concurso regular de 2018. Este es el principal fondo orientado a los investigadores con trayectoria y a jóvenes científicos que terminaron sus proyectos de iniciación en investigación. Nuestras autoridades no han entendido que la investigación científica contribuye aceleradamente al desarrollo del país y al bienestar de su gente y, lamentablemente, la inversión en Ciencia y Tecnología se encuentra estancada en un 0.34% del PIB, una de las menores entre países con similar nivel de desarrollo, y muy por debajo del promedio de los países de la OCDE, que es 2.3%.

Existe desconcierto en nuestra comunidad científica por la falta de reacción del gobierno y por las profundas contradicciones en su accionar. Pero a su vez, se está incubando un malestar profundo por el desprecio que perciben en torno a su actividad, ya que no se está valorando el gigantesco aporte que realizan a nuestro desarrollo. ¿Y qué ha dicho la autoridad para respaldar esta decisión? Nada.

Seguramente lo que plantearán será similar a lo que dijeron para respaldar la decisión que afecta a los colegios: los recursos serán destinados a Salud y Obras Públicas. Ad portas de una nueva administración gubernamental, sería sano transparentar lo que está ocurriendo. El gobierno no tiene recursos y los que dispone se han destinado a la gratuidad universitaria, transformando este tema en una verdadera obsesión gubernamental.

 

Rubén Covarrubias Giordano, rector Universidad Mayor

 

 

FOTO: PABLO OVALLE ISASMENDI/ AGENCIAUNO

 

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

También te puede interesar: