Llama la atención que esto haya ocurrido después de una marcha. Una “simple marcha”. ¿No sabía la Presidenta que las pensiones eran bajas? ¿No se lo había hecho saber la Comisión Bravo, que ella misma había llamado hace varios meses?
Publicado el 16.08.2016
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Ante el “caos” existente respecto a las pensiones, la Presidenta esta vez no esperó que “pasara todo febrero” y rápidamente reaccionó y transformó el problema en una oportunidad. Así, mediante cadena televisiva nacional anunció que aumentará la tasa de cotización con “cargo a los empleadores” —algo que suena bien pero, ella sabe que no es real—, en segundo lugar castigará a las AFP cuando tengan rentabilidades negativas a pesar de que no sea su culpa —a diferencia de hacerlo si esa pérdida ocurriese por negligencia, algo más sensato— y finalmente, entre otras cosas, “modificará las comisiones ocultas” —es de esperar entonces que modifique también el trabajo de quien vende petróleo por incluir el gasto de importación (como traerlo desde Arabia) en el precio―. En fin, faltan los detalles para un mejor análisis, pero ese es el tono de las medidas para mejorar el Mercedez Benz de la era ochentera. Llama la atención, sin embargo, que esto haya ocurrido después de una marcha. Una “simple marcha”. ¿No sabía la Presidenta que las pensiones eran bajas? ¿No se lo había hecho saber la Comisión Bravo, que ella misma había llamado hace varios meses? ¿No lo había dicho la Comisión de Trabajo y Seguridad Social convocada por el Presidente Piñera? ¿No habían insistido hasta el cansancio que había que subir la tasa de cotización y mejorar el Pilar Solidario?

Daniel Mansuy, en su último libro, sostiene que Jaime Guzmán nos impuso un sistema político que neutralizó, valga la redundancia, la política. Una neutralidad política que tenía una razón: el miedo al marxismo. Así, esta neutralidad política habría dejado a la clase política tranquila gozando de sus cargos; no tenían que confrontar mayormente sus visiones-país ya que entre ellos se repartían tranquilamente el botín. Además, la izquierda estaba asolada por el miedo de un dictador aún al mando del ejército y la derecha, gracias al sistema binominal, obtenía relevancia política desproporcionada. Se mantuvieron las instituciones impuestas por la dictadura y las correcciones avanzaron lentamente. De este modo, la legitimación del trabajo de los políticos se fue perdiendo. El pueblo no sabía lo que ocurría en el Congreso y, avanzado el tiempo, empezó a cuestionarse su situación hasta que llegamos a la catarsis colectiva que vivimos hoy en día.

Sin embargo, las pensiones parecen no ser el caso. Además de las comisiones recién nombradas que permitieron interminables discusiones, la misma Presidenta Bachelet hizo una reforma importante después de otra famosa comisión, la Comisión Marcel. ¿Acaso los políticos no pusieron sus puntos de vista? ¿Acaso no era claro que había que subir la tasa de cotización al menos un 50%?

La joya estética, sociológica y psicológica ―e incluso filosófica, como dijo un amigo― que fue la entrevista a José Piñera, ha tenido más de 500 mil visualizaciones a través de redes sociales. Un fenómeno tecnológico generalizado que, a pesar de ser un tedioso lugar común, parece ser parte más importante en esta cuestión.

 

Fernando Claro, investigador FPP.

 

 

FOTO:YVO SALINAS/AGENCIAUNO.