Nada es lo que parece, todos quieren ser, ninguna declaración de amor es para siempre y ninguna enemistad es irreconciliable.
Publicado el 05.09.2016
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Estimado lector, lamento decir que tengo una interpretación bastante diferente de todas las que usted ha escuchado o leído sobre el comunicado emitido por el ex Presidente Lagos y que ha sido interpretado como su decisión de “bajar a la cancha” como candidato presidencial. Esta es una sobreinterpretación, como quedará demostrado relativamente a corto andar; no obstante, la jugada me parece muy inteligente. Vamos con mi visión.

La encuesta CEP produjo en el mundo político, y en todos los líderes de opinión que lo circundan, la imagen que la candidatura de Lagos estaba en el suelo y se le dio por fenecida. Esto obligó al ex Presidente a tomar una definición: guardaba silencio y dejaba que esa interpretación se consolidara o salía a enfrentar el punto, reafirmando su pretensión de competir.

“Lagos no está para que su carrera política la termine el CEP, excusemé” (así, con la tilde en la e). Es el tipo de frase que me imagino en sus labios y, por lo demás, tiene todo el derecho del mundo a plantearlo; mirando con perspectiva, no creo que la historia pueda registrar un liderazgo de izquierda más importante, sólido y legitimado que el suyo. 

Sin embargo, si uno lee con atención el texto y el sub texto de su declaración, ve que la palabra central sigue siendo “disposición” a ser candidato, pero sigue sin dar el paso de anunciar la “decisión” de serlo. Ahora, en un plazo razonable tiene que apostar todas sus fichas a que logra levantar el apoyo popular, hasta un nivel competitivo, sobre la base de un discurso programático. Este es el último esfuerzo razonable y si termina siendo vano, entonces él tomará la decisión final.

Hay dos cosas que a él no le van a pasar: que lo baje una encuesta o que termine siendo derrotado “sin pena ni gloria”, como ha sido interpretada la historia del ex Presidente Frei.

Lagos dice que está dispuesto a competir y que no lo amilana el riesgo de perder. No dudo que es verdad y que así lo siente, es un político de raza, como dice un amigo; pero tampoco hay que extremar la lectura de la afirmación, una cosa es estar dispuesto a competir y asumir el riesgo de la derrota y otra muy distinta es exponerse a terminar en la irrelevancia de un papel electoralmente indecoroso. No está para interpretar el papel de Chaplín en “Candilejas”.

Lo único concreto que ha pasado es que nos ha dicho que todavía no aparece “game over” en su pantalla.

Ahora bien ¿cuál será el efecto político de esto? Hay dos ámbitos obvios: la Nueva Mayoría y Piñera.

En el pacto de gobierno, Guillier tiene que estar buscando una buena manera de decir que no dijo lo que dicen que dijo (perdón por el trabalenguas). Él nunca ha afirmado que si Lagos es candidato se pliega a su candidatura, su definición real fue que si hay un candidato –por ejemplo Lagos- que esté bien posicionado él no va a dividir “las fuerzas progresistas” y se va a sumar a esa opción. 

En este tipo de declaraciones hay que leer el texto, el subtexto, las notas a pie de página, la letra chica, la post data y la bibliografía citada. Falta mucho para que la condición se de por cumplida y, desde luego, él va a hacer todo lo posible para que no se cumpla, ya le tomó el gustito a la palabra Presidente y todos los que la han paladeado dan muestras de intenso y persistente placer.

Los comunistas, como siempre, van a extremar sus condiciones y mientras más débil se vea electoralmente la opción del ex Presidente, más van a estirar el elástico. Creo que todos los que tienen pretensiones van a recoger el guante y van aceptar el desafío de la primaria. Todos, salvo Lagos, tienen todo que ganar y nada que perder.

Por último, para el ex Presidente Piñera el viernes fue un gran día. La encuesta de Adimark es extraordinaria para él, mucho mejor aún que la CEP; y su mejor escenario de competencia es que el ex Presidente Lagos ocupe el espacio en el otro lado el mayor tiempo posible. 

La polaridad Piñera-Lagos valida la cancha en que él está más cómodo, aparece como ganador y, marginalmente, por ser considerablemente más joven, se parece más a algo que suena a renovación y futuro.

En definitiva, nada es lo que parece, todos quieren ser, ninguna declaración de amor es para siempre y ninguna enemistad es irreconciliable. 

Cualquiera diría que estamos hablando de política.

 

Gonzalo Cordero, Foro Líbero.

 

 

FOTO : PABLO OVALLE ISASMENDI/ AGENCIAUNO

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