La disociación y negación que se desprenden de sus palabras le impiden a la Presidenta ver que, no por culpa del machismo, prácticamente todas las áreas que importan a la población tienen una muy alta tasa de desaprobación. Según la última encuesta Cadem: corrupción (89%), delincuencia (84%), salud (78%), educación (71%), economía y empleo (69%).
Publicado el 04.01.2017
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Se acabó el 2016. El gran anuncio que la Presidenta realizó en Enade 2015 fue que el año que recién terminó sería el año de productividad. El presidente de la Comisión Nacional de Productividad, Joseph Ramos, valoró el anuncio realizado por la Presidenta indicando que “la productividad es el factor más importante para explicar mejoras en el bienestar e ingresos de las personas en Chile”. ¡Nada de eso se cumplió!

Este fin de semana apareció en la prensa una entrevista a la Presidenta donde yo esperaba encontrar un mensaje de fin de año que nos permitiera conocer cuál será el plan de ruta para el año de gobierno que le queda. ¿Cuál sería el nuevo lema para el año que viene? Pero agregándole esta vez el cómo pensaría cumplirlo.

Habría sido iluso pensar que podría haber anunciado “el año del ahorro, la inversión y el despegue de la iniciativa privada”, o “el fin de la persecución al lucro, copago y selección”, o el año de las “contra reformas” a las reformas tributarias, laboral,  y de la educación superior. Me quedé con las ganas. Desperdició su primera entrevista para hablar acerca de su interés “por dedicarse a cultivar tomates, o de hacer cosas como más manuales” una vez que finalice su mandato.

Ella nos avisa que tiene absolutamente descartado continuar en la política chilena. Lo que por cierto se lo agradecemos el 80% de los chilenos que no estamos de acuerdo con su gestión y que estamos aún más en desacuerdo con que no tenga entre sus planes aprovechar el año que le queda para corregir el rumbo y enmendar los errores que ella ha cometido y que nos va a costar muchos años reparar.

Fue una desilusión leer la entrevista, cuyo contenido principalmente apela a victimizarse frente a la opinión pública, haciendo énfasis en su condición de mujer, la desigualdad de género y los persistentes sesgos machistas al evaluar el ejercicio del poder. Llama la atención su desconexión con la realidad y que haya querido dar una entrevista tan extensa para referirse al tema de la desigualdad de la mujer en la política y en el trabajo. Es evidente que el país tendría que seguir avanzando en este aspecto, pero está lejos de ser una de las prioridades de la mayoría de las personas.

Si realmente hubiere sido ésta una prioridad en su agenda, al menos habría cumplido su promesa de nominar un gabinete en donde hubiera paridad entre hombres y mujeres. Muy por el contrario, ella ha privilegiado nominar en diversos ministerios y en puestos de gobierno a mujeres que eran de su círculo cercano de amigas, haciendo caso omiso de sus reales competencias para ejercer dichos cargos. Los pésimos resultados están a la vista.

Por la vía de “apitutar” a sus amigas, Bachelet ha contribuido a desprestigiar el necesario y valioso aporte que cada día hacen miles de mujeres al desarrollo de Chile. Las mismas que no buscan una ley de cuotas para ganarse un espacio en la política y en la empresa, sino que simplemente requieren de igualdad de trato para que se valoren sus innegables méritos.

En consecuencia, como señala la diputada Claudia Nogueira, “no corresponde que la Presidenta se ampare en su condición de mujer para intentar justificar el fracaso que ha sido su gobierno”. La disociación y negación que se desprenden de sus palabras le impiden a la Presidenta ver que, no por culpa del machismo, prácticamente todas las áreas que importan a la población tienen una muy alta tasa de desaprobación. Según la última encuesta Cadem: corrupción (89%), delincuencia (84%), salud (78%), educación (71%), economía y empleo (69%).

Bachelet intenta, a través del abuso del tema de la igualdad de género, exculparse de su responsabilidad por estos resultados. Insiste en señalar que si estuviera gobernando un Presidente hombre, nadie lo tildaría de carecer de liderazgo o de tener una actitud débil.

Cabría recordar que Golda Meir, Margaret Thatcher y Angela Merkel, sólo por nombrar algunas líderes valiosas, jamás apelaron al machismo para victimizarse, porque su contribución fue extraordinaria.

 

Gonzalo de la Carrera Correa, conductor de Directo al Grano en Radio Agricultura

@carreragonzalo

 

 

FOTO: PABLO OVALLE ISASMENDI/AGENCIAUNO