Nuestros recursos naturales fueron un camino inicial, ahora el desafío es buscar nuevos caminos que nos hagan movernos en la cadena de valor, cómo se logró hacer con la industria del salmón, y al mismo tiempo explorar nuevas maneras de agregar valor en lo que ya estamos haciendo con nuestros productos y servicios.
Publicado el 19.11.2016
Comparte:

Chile se encuentra sumido en la mítica “trampa de los países de ingresos medios”. O eso creen muchos.

Los indicadores criollos en materia de facilidad para hacer negocios, confianza e innovación, se encuentran en su peor nivel histórico. El último reporte “Doing Business” del Banco Mundial, publicado el mes pasado, sitúa a Chile en la posición número 57 a nivel mundial en cuanto a la facilidad para hacer negocios, entre 189 países evaluados. En 2010 estaba en la posición 49 y en 2014, tras la gestión del Presidente Piñera, se logró subir a la posición 39. En cambio dos años después, transcurrida la mitad del gobierno de la Presidenta Bachelet, nuestro país ha vuelto a descender: nada menos que 18 posiciones.

Lamentablemente, el descenso nacional no se detiene ahí. Dentro de las 11 categorías que evalúa dicho ranking, nuestro país ha obtenido su peor desempeño de la historia en áreas como el acceso a crédito (82) y el pago de impuestos (120). En ésta última, Chile ostentaba el puesto 29 en 2014. Debido a este retroceso generalizado, hoy estamos por debajo de México (47), Colombia (53) y Perú (54).

Si analizamos otros indicadores, como el número de contribuyentes que pone termino al giro de su negocio (medido por el SII), en 2013 fueron 39.637 los emprendedores que tuvieron que bajar sus cortinas, cifra que aumentó en 50% en 2015, alcanzando a 60.020 afectados. Cuáles son sus razones, no podemos saberlas, pero podríamos suponer que están correlacionadas con la anterior.

Otra medida importante, a la hora de evaluar el ecosistema de emprendimiento e innovación, es la confianza. De acuerdo al último estudio presentado por el Centro de Políticas Públicas de la UC, solo el 12% de los chilenos cree que se puede confiar en la mayoría de sus compatriotas, mientras que el 70% manifestó que más vale ser cuidadoso y precavido. Si pensamos que en el mundo actual muchos de los grandes negocios, como Uber y AirB&B, se basan 100% en la confianza, es imperativo que Chile reconstruya el terreno perdido.

Finalmente, si miramos los niveles de innovación, nuevamente estamos al debe respecto al resto de las economías de la OCDE e incluso con varios países de la región. Chile actualmente invierte el 0,39% de su producto interno bruto en Investigación y Desarrollo (I&D), mientras que países como Israel y Corea del Sur canalizan más del 4% del producto a la I&D.

Si asumimos la innovación como el proceso de crear e implementar nuevas ideas que agreguen valor al país,  necesitamos orientar nuestros esfuerzos en materias donde más podemos agregar y extraer valor. Nuestros recursos naturales fueron un camino inicial, ahora el desafío es buscar nuevos caminos que nos hagan movernos en la cadena de valor, cómo se logró hacer con la industria del salmón, y al mismo tiempo explorar nuevas maneras de agregar valor en lo que ya estamos haciendo con nuestros productos y servicios.

Pese a todo lo anterior, soy de la opinión que la mentada trampa no es más que una falacia.

El estancamiento de la economía nacional se debe en gran parte a la gestión del gobierno actual, pero también a la mezquindad y mirada cortoplacista de cada uno de nosotros, que no nos dejan despegar. Como botón de muestra, el reciente paro de funcionarios públicos, el nivel de violencia que se mantiene en La Araucanía e innumerables campañas políticas que buscan el beneficio personal antes que el bien común. No cerremos los ojos. Todos somos parte del problema, y como tales, también podemos ser parte de la solución. Chile levantará vuelo el día en que la integración, la colaboración, la unidad y la construcción de confianzas sean parte del mindset nacional.

Ejemplos como la creación de un Ministerio de Ciencia y Tecnología, que debería entrar en funcionamiento en septiembre de 2017, o la empresa Everis -que acaba de inaugurar un centro de desarrollo y construcción de software en Temuco con más de 400 profesionales exportando soluciones informáticas a Norte América y Europa-, dan espacio para seguir creyendo. Esta última iniciativa, junto con su concurso “Actitud Everis 2016”, que busca premiar el emprendimiento e innovación a nivel local, son noticias que deberíamos ver más seguido en la prensa nacional si realmente queremos salir de la mítica trampa y convertirnos en un verdadero hub innovador para Latinoamérica.

 

Felipe Magofke, consultor de Innovación y Emprendimiento

@fmagofke

 

 

FOTO: PEDRO CERDA/AGENCIAUNO