Los inversionistas nos van a juzgar no por nuestros problemas, sino por la forma en la que los resolvemos.
Publicado el 09.04.2015
Comparte:

Por estos días, quienes dedicamos parte de nuestro tiempo al análisis de la economía  y los negocios en Chile, nos enfrentamos cada vez con mayor frecuencia a la misma pregunta: ¿Los casos Dávalos-Bachelet, Penta y SQM están generando un impacto negativo entre los inversionistas extranjeros?

Mi respuesta es siempre la misma. Los inversionistas nos van a juzgar no por nuestros problemas, sino por la forma en la que los resolvemos.

Hace poco más de un mes, mientras le relataba los escándalos corporativos y políticos que estaban ocurriendo en Chile a un grupo de inversionistas extranjeros, uno de los ellos acotó: “Esto no es nada distinto de lo que hemos visto hace tan solo un par de años en nuestro país. Es más, probablemente hemos tenido un escándalo parecido a este cada 10 o 15 años”.

Estos inversionistas eran oriundos de un país desarrollado que goza de gran prestigio internacional. Nadie diría que dicho país está rumbo a convertirse en la próxima Argentina o Venezuela, como algunos piensan que le podría ocurrir a Chile. ¿Por qué ocurre esta aparente dicotomía? Porque el prestigio de los países desarrollados radica en la capacidad que tienen para resolver sus problemas y salir adelante y no en la inexistencia de problemas. Si hiciéramos una investigación exhaustiva durante los últimos 50 o 100 años, con toda seguridad encontraríamos casos similares a los que estamos viendo hoy en Chile, en la mayor parte del selecto grupo de países desarrollados.

Por lo mismo me atrevería a decir que quienes proponen una asamblea constituyente como salida a la actual crisis chilena, generan más desprestigio para nuestro país que la suma de Caval, Penta y SQM. Desmantelar toda la institucionalidad de un país, que se ha generado a través de cientos de años de prueba y error y a la que han contribuido decenas de generaciones de habitantes de dicho país, con la pretensión de que un grupo de iluminados pueda diseñar algo que es sustancialmente mejor es de una arrogancia y torpeza sin límites. Mientras EEUU ha tenido solo una constitución desde su independencia, Venezuela ha tenido 26 constituciones, Haití 24, Ecuador 20 y República Dominicana tiene el récord mundial con 32.

Por lo mismo, aquella manida frase de que en toda crisis hay riesgos y oportunidades cobra especial significancia en la actual situación que está viviendo nuestro país. La experiencia internacional nos muestra que los casos de corrupción que hemos conocido en Chile no serán los primeros ni los últimos y tampoco serán la causa de nuestra decadencia. Sin embargo, una mala solución para los mismos sí puede ponernos en la ruta que tan tristemente han recorrido otros países latinoamericanos.

 

José Ramón Valente, Foro Líbero.

 

 

FOTO: FELIPE FREDES FERNANDEZ/AGENCIAUNO

Ingresa tu correo para recibir la columna de José Ramón Valente