En el segundo trimestre del año, una de cada dos noticias que se publicaron sobre Chile en los 10 periódicos más influyentes del planeta fue negativa, lo que representa un volumen inédito de descrédito para nuestro país.
Publicado el 18.07.2015
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La reputación de Chile en el exterior sufrió dos nuevos batacazos en los últimos días: el gobierno de Barack Obama emitió una alarmante advertencia sobre el aumento descontrolado de la delincuencia y la violencia en nuestro país, mientras el Financial Times publicó un duro artículo sobre la inestabilidad política y la caída de la actividad económica.

Pocos días después del polémico cacerolazo, el Departamento de Estado norteamericano publicó en su portal web una serie de atemorizantes recomendaciones a los ciudadanos estadounidenses que visitan Chile o viven aquí. Concretamente se les pide evitar las protestas callejeras, las huelgas y los paros, los que, constata la autoridad norteamericana, son cada más frecuentes, violentos e impredecibles, a la vez que se les advierte del “riesgo creciente de encontrar aleatoriamente artículos explosivos e incendiarios en distintos lugares públicos de Santiago”.

Sobre la criminalidad, el Departamento de Estado denuncia el incremento de “robos residenciales, incluidos los asaltos a viviendas, y el hurto de vehículos, el que es un problema muy serio en el norte de Chile (de  Iquique a Arica) donde la probabilidad de recuperar el automóvil es extremadamente baja”. Se destaca también la proliferación de fraudes y clonación de tarjetas de crédito. Especial cuidado se sugiere a los norteamericanos que visitan la Región de la Araucanía, donde se repiten ataques contra corporaciones forestales multinacionales y agricultores chilenos, “algunos con resultado de muerte”.

¿Cómo respondió el gobierno a esta advertencia? De la misma forma que hizo con el cacerolazo: deslegitimando el reclamo y disparando al mensajero. Así como reprendió a quienes protestaban contra la delincuencia por no contar con suficientes credenciales democráticas —léase, no votar supuestamente por la Nueva Mayoría—, el ministro Jorge Burgos también negó al gobierno norteamericano el derecho de hacer recomendaciones en materia de seguridad por no ser capaz de evitar tiroteos en sus propias universidades.

Igualmente negativo fue el Financial Times la semana pasada, aunque este medio centró sus críticas en el manejo político y económico del gobierno chileno. El influyente diario londinense publicó una dura nota sobre Chile, categórica desde la primera línea: “La recuperación económica de Chile se tambalea porque la confianza empresarial ha sido golpeada por el programa de reformas de Michelle Bachelet y por una crisis política espoleada por escándalos de corrupción”.

No son reproches aislados. En los últimos meses se han repetido las noticias negativas sobre Chile en los principales periódicos del mundo, como The New York Times, The Wall Street Journal y The Economist. En el segundo trimestre del año, una de cada dos noticias que se publicaron sobre Chile en los 10 periódicos más influyentes del planeta fue negativa, lo que representa un volumen inédito de descrédito para nuestro país. Si ya el primer trimestre había sido muy malo en esta materia por los casos Caval, Penta y Soquimich (36% de noticias negativas vs. 30% de noticias positivas y 24% de noticias neutras), el segundo trimestre no fue otra cosa que desalentador.

Sin considerar los desastres naturales y los accidentes, las noticias negativas sobre Chile igualmente habrían ascendido al 44% en el segundo trimestre, y eso que en junio hubo muchas informaciones positivas por el buen desempeño de Chile en la Copa América.

Especialmente negativa ha sido la cobertura de los asuntos políticos chilenos, por los escándalos de corrupción, la baja popularidad de Bachelet y la caída de los ministros Jorge Insunza y Alberto Arenas. Eso explica que el 62% de las noticias sobre coyuntura política interna haya tenido un tono negativo.

Incluso diarios liberales y progresistas como The New York Times y El País de España —supuestamente más afines a la línea de pensamiento del gobierno de Bachelet— dedicaron duros artículos a Chile por su falta de probidad y por igualarse al resto de América Latina en esta materia, con textos como “El fin del excepcionalismo chileno” (El País, 17 de mayo), “La vanidad herida de Chile” (El País, 28 de abril) o “Chile Joins Other Latin American Nations Shaken by Scandal” (NYT, 10 de abril).

Si a eso se suman las numerosas noticias sobre la denuncia de Bolivia ante La Haya y las sucesivas preemergencias medioambientales en Santiago, se obtiene un cuadro general deprimente. No hay que olvidar que, según un estudio que realizamos en la Facultad de Comunicación de la Universidad de los Andes para medir la reputación de Chile en el extranjero, la mayoría de los artículos que se publicó sobre nuestro país entre 1990 y 2014 tenía un tono positivo (32%) contra el 25% que tenía un tono negativo. Eran los tiempos en los que se repetía que este país era “un modelo”, “un oasis de progreso”, “una excepción”, “un caso raro en América Latina”. Hoy ya no se publican noticias así en los diarios más importantes del mundo. Las últimas parecidas se llenan de polvo en las hemerotecas.

Cuadro Valoración Noticiosa

Ricardo Leiva, profesor e investigador de la Facultad de Comunicación de la Universidad de los Andes.

 

 

FOTO: DAVID VON BLOHN/ AGENCIAUNO