Aunque la parte más cruda del invierno parecería haber quedado atrás, estos vientos esporádicos no podrán alejar las nubes, por lo que aún estamos lejos de la primavera.
Publicado el 16.10.2016
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“Nunca pensé que este invierno sería más largo que el anterior, pero aquí estoy, abrigándome”. Claramente la referencia no es al clima que impera por estos días en el país, sino que al bajísimo dinamismo de la economía chilena, que ya lleva tres largos años en estado de semi estancamiento. Pero todo parecía cambiar en los últimos 15 días. Vientos de cambios económicos parecían asomarse en el horizonte, vientos que llevarían muy lejos las nubes invernales. Estos vientos eran el sorpresivo positivo crecimiento en agosto, la baja en la inflación y la caída en el desempleo.

Parecía que estaba todo listo para el cambio de estación, que el frío invierno ya quedaba atrás y que se venía la primavera. Pero reflexionemos antes de guardar los abrigos invernales. Miremos el origen de estos vientos que podrían llevarse las nubes invernales, para ver si son un flujo constante o una brisa pasajera. No vaya a ser que también guardemos los paraguas y después la lluvia nos pille desprevenidos.

Comencemos con el crecimiento. La economía chilena se expandió 2,5% en agosto, cifra ampliamente celebrada, aunque no dejo de imaginar qué pasaría si es que hubiésemos visto esa cifra hace cinco años, cuando Chile crecía al 6%. Si analizamos el soporte de este “gran” crecimiento de 2,5%, vemos que en agosto se trabajó un día más que hace un año y que en agosto del año pasado la minería tuvo un mes para el olvido. Es más fácil crecer más cuando se trabajan más días y existe una bajísima base de comparación en minería.

Sacando estos efectos, Chile sigue creciendo entre el 1,5% y 2%, nada nuevo, y los rayos de sol primaverales no asoman por ninguna parte. Más bien ese puntual crecimiento se parece a uno de esos días soleados de julio, inesperados, que se agradecen, pero que a la larga no nos hacen guardar el paraguas en el ropero. Hace unas semanas varios economistas hablaban de recesión técnica (es un tecnicismo, no se preocupe al respecto), pero se coló una brisa que despejó parcialmente el horizonte de nubes y al parecer algunos olvidaron rápidamente lo mal que estábamos…

Otro viento que sopló estas semanas fue la menor inflación. Los precios subieron menos en septiembre, porque al haber menos feriados crecieron menos los precios de los buses y alimentos. El mes de octubre tiene doble fin de semana largo, e imaginamos que ahora sí habrá aumento en los precios ya referidos. La sorpresa de la inflación fue otro viento pasajero, aunque ya dejó de ser un tema invernal para preocuparse.

Lamentablemente, hay un factor que aún no llega a su peak invernal: el desempleo. En plena racha alcista, el desempleo misteriosamente bajó a 6.9% en agosto, aunque casi todos los nuevos trabajos fueron por cuenta propia, los cuales no necesariamente tienen un ingreso estable. Ya son tres los años con caídas o nulo crecimiento de la inversión en el país, que tarde o temprano se van a traducir en menos puestos de trabajo.

Al parecer en las últimas semanas apareció un par de brisas pasajeras, que al fin y al cabo no son permanentes. Aunque la parte más cruda del invierno parecería haber quedado atrás, estos vientos esporádicos no podrán alejar las nubes, por lo que aún estamos lejos de la primavera. Así que cuando salga a votar el próximo fin de semana en las elecciones, no deje el abrigo en su casa, que hay invierno para rato.

 

Andrés Osorio, economista Econsult.