Si la centro derecha quiere recuperar el poder, la oportunidad, a mí entender, está en presentarle al país un bien estudiado proyecto de futuro, que considere los nuevos escenarios, las nuevas tendencias y las mejores prácticas disponibles mundialmente para enfrentarlos exitosamente.
Publicado el 28.08.2016
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La última encuesta CEP nos mostró una realidad país que es bien dramática. A pesar que Sebastián Piñera figura con la primera mención como probable futuro Presidente, entre el 60 y el 72% de la población representada en la encuesta no sabe o no contesta quién podría ser el próximo Primer Mandatario o quién le gustaría que fuere.

Otro elemento que nos indica la CEP es la falta total de credibilidad en todo el mundo político. Tiendo a pensar que tal vez sea este el problema más grave que enfrentamos como país mirando hacia el futuro, pues al haber tanta desconfianza, al existir la creencia que la mayoría de los políticos son corruptos, puede surgir algún oportunista que, aprovechándose de esta situación, ofrezca un discurso que en teoría podría ser muy efectivo para conseguir votos, pero en la práctica puede terminar siendo un descalabro aún mayor que el que estamos enfrentando en este momento.

Soy de la opinión que, dado este escenario de desconfianza y desinterés por lo político, lo que la encuesta nos señala es que lo que estará en juego en las próximas elecciones Presidenciales de 2017 no es quién o quiénes serán los candidatos, sino qué proyecto país va a ser el que convoque el apoyo de la ciudadanía y después se verá quién lo representa. Y es en dicho proyecto, a mí entender, donde radica la oportunidad para la centro-derecha de recuperar el poder.

Digo lo anterior porque me asiste la convicción de que en la fortaleza de nuestras ideas están los sustentos para proponerle al país un proyecto que, además de corregir los grandes desaciertos de este Gobierno, señale un rumbo para los próximos 25-30 años, que nos permita soñar con una realidad alcanzable y sin prometer utopías que no se podrán cumplir, como lo fueran las promesas de campaña de Michelle Bachelet en 2013.

Si a los cambios demográficos, tecnológicos, políticos, educacionales, económicos, sociales y tantos otros que están ocurriendo en el mundo, le sumamos la creciente dificultad de ejercer el poder por parte de quienes lo detentan, debemos tomar consciencia de que todo esto representa un desafío de adaptabilidad y gestión ante dichos shocks cada vez más difíciles para las naciones y sus gobernantes. Es por esto que las soluciones a dichos problemas requieren ideas innovadoras, modernas, actuales y no trasnochadas ideas del pasado, como han sido las implementadas por este gobierno y la NM en todas las reformas que han introducido.

Si la centro derecha quiere recuperar el poder, la oportunidad, a mí entender, está en presentarle al país un bien estudiado proyecto de futuro, que considere los nuevos escenarios, las nuevas tendencias y las mejores prácticas disponibles mundialmente para enfrentarlos exitosamente. Si así fuere, pienso que quien lo lidere tendrá una tremenda oportunidad de ser ungido como el próximo Presidente de Chile.

 

Jaime Jankelevich, consultor de empresas.

 

 

 

FOTO: PABLO VERA LISPERGUER/AGENCIAUNO