Es de esperar que los actuales constructores de la sociedad recapaciten y recalculen, para evitar los efectos de los sismos de la naturaleza (impredecibles) y los provocados por los seres humanos (evitables).
Publicado el 10.04.2016
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En varios discursos recientes, personeros del oficialismo, incluyendo a la propia Presidenta, han anunciado el término de la “obra gruesa” y el inicio de la etapa de “terminaciones”. Gran preocupación generan estas declaraciones entre los habitantes de nuestra casa llamada Chile. En efecto, en los últimos dos años hemos contado con el concurso de los peores calculistas posibles, materiales de construcción de mala calidad (arena incluida) y el proyecto a edificar es de temer.

Quienes han construido algo en su vida, saben que toda obra se inicia tras la elaboración de un proyecto sustentable, sólido y financiado. Para empezar se deben construir cimientos acordes a la naturaleza del terreno, la sismología posible y que sustenten lo que edificaremos arriba. Todo lo anterior ha sido mal hecho en el último tiempo por los constructores de la Nueva Mayoría.

Entrando en la etapa de las terminaciones, es donde entra a tallar el buen gusto, la estética y la funcionalidad que genera una obra bien terminada. ¿Qué podemos esperar en esta etapa? Me temo que nada muy bonito, ni muy equilibrado. Los encargados de las terminaciones son grafiteros con ganas de dejar “huella”. Quieren tapar las fallas estructurales con pintura. La combinación de colores será sin duda “chascona”, media “colorinche”.

La ejecución de la obra gruesa inicial fue interrumpida varias veces, pues el proyecto fue cambiando. Se reiniciaron obras con otros maestros, pues algunos dejaron pilares chuecos, niveles desprolijos y murallas agrietadas. No sabemos si la obra se terminará. Tampoco sabemos su costo, pues el presupuesto inicial ha sido sobrepasado con creces y el “funding” es incierto.

La Jefa de Obras está media arrepentida de haber aceptado el encargo, pero igual quiere terminar la obra, aunque sabe que está quedando mal. El equipo de maestros, la presionan para que les pague más. La obra no tiene ITO (Inspector Técnico de Obras), por lo que nadie está controlando que lo encargado coincida con lo realizado. Los estados de pago no fallan, hasta ahora, pero no sabemos por cuánto tiempo.

El sentido común nos advierte que cuando el proyecto es inadecuado, los constructores no tienen experiencia y la obra gruesa está mal calculada; los resultados serán a todas luces mediocres. ¿Qué hacemos entonces? En materia de construcciones no es posible mejorar cimientos en la etapa de terminaciones. Mi sugerencia es que no se avance con la etapa de terminaciones, hasta no redefinir el proyecto, pues más tarde será imposible arreglar el problema. La obra podría quedar abandonada y el costo para los contribuyentes será tremendo. La retroexcavadora de Quintana, podría tener un uso, en caso de que no se replantee el proyecto, pues “habría que entrar a picar”. Lo que el gobierno debió cuidar, fue la obra gruesa de la pre concertación. Se podría haber fortalecido, pero no derribarla para dar forma a un engendro de nula proyección. Las que sí se han terminado, son las obras gruesas reales de las obras públicas y privadas, pues la construcción se estancó rápidamente a la par de otras áreas de la economía. Por esto, crecemos muy poco.

Es de esperar que los actuales constructores de la sociedad recapaciten y recalculen, para evitar los efectos de los sismos de la naturaleza (impredecibles) y los provocados por los seres humanos (evitables). El plan de cabildos ciudadanos es para mí un intento de crear un manual para construir “castillos en el aire”. Todo lo contrario de lo que nos enseña la Sagrada Escritura : “Será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca”.Ojalá, como lo reclama una gran mayoría de los ciudadanos, regrese la cautela y con ella los constructores de una sociedad libre que aprendan de sus errores y en donde todos podamos vivir seguros y felices.

 

Andrés Montero, Ingeniero Comercial U. de Chile, M.A. The Fletcher School of Law and Diplomacy.

 

FOTO: FRANCISCO CASTILLO D./AGENCIAUNO