Los adeptos a esta idea sostienen que esta vez “todo es diferente”, pues nos enfrentamos a un mundo que por un largo tiempo experimentará un lento crecimiento y bajísimas tasas de interés, entre otras cosas. El mundo económico ya no será como antes.
Publicado el 30.04.2017
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Dos eventos nunca son similares, idea que fue expresada de forma célebre por Heráclito en la frase “no es posible descender dos veces el mismo río” (redacción original: “En los mismos ríos entramos y no entramos, somos y no somos”). Sin embargo, de vez en cuando es posible encontrar patrones a un nivel más agregado, lo que ha dado base a los estudios de ciclo. La economía no es la excepción, y allí también se estudian los ciclos anteriores para tratar de dilucidar  el futuro.

Cada cierto tiempo los economistas buscan conceptos disruptivos que provocan que los ciclos anteriores ya no tengan sentido para entender el presente y predecir el futuro. El último fue “la nueva normalidad”, tesis instaurada luego de la crisis financiera de los años 2008-2009. Los adeptos a esta idea sostienen que esta vez “todo es diferente”, pues nos enfrentamos a un mundo que por un largo tiempo experimentará un lento crecimiento y bajísimas tasas de interés, entre otras cosas. El mundo económico ya no será como antes.

Los avances tecnológicos producen cambios permanentes en el trabajo. La tecnología progresa a una velocidad casi exponencial, más concretamente a la velocidad de la Ley de Moore, lo cual ha ido provocando alteraciones irreversibles en nuestras relaciones con los demás, incluso en las formas de trabajar. En 1937, Ronald Coase escribió “The Nature of the Firm”, entregando las razones por las cuales los individuos deciden organizarse en compañías, en vez de trabajar de manera independiente y realizar intercambios bilaterales. Según Coase, se debe a que existen varios costos que disminuyen con la creación de las empresas, los que no solo incluyen elementos de escala, sino también otros relacionados a transporte, negociación, búsqueda e información.

Las nuevas tecnologías permiten reducir gran parte de esos costos con sistemas de calificación personal donde, antes de contraer algún servicio o comprar un bien, es posible conocer detalles como confiabilidad y calidad en base a la experiencia de otros usuarios. Todo esto con una interfaz simple y amigable, usando el celular que tenemos a la mano. Estos menores costos reducen la necesidad de tener empresas para poder realizar intercambios, potenciando la posibilidad del empleo por cuenta propia.

Hay cada día más empleos por cuenta propia en Chile. Anteayer se publicó que el desempleo subió desde a 6,6% en marzo, siendo el cuarto mes consecutivo de caída en el empleo asalariado, pero el vigésimo primero de aumento en los trabajos por cuenta propia. Sin duda alguna, parte del alza es una forma de liberar la presión provocada por el menor número de puestos de trabajo asalariado. Sin embargo, no se debe descartar que otra parte corresponda a decisiones de los mismos chilenos por trabajar de forma independiente, o por menos horas que las habituales 45 por semana, tal como sugiere el aumento de 9.6% en los ocupados a tiempo parcial voluntario.

Las nuevas tecnologías tienen efectos sobre la composición de la fuerza laboral y, a medida que se “ubericen” más servicios, es probable que haya cada día más trabajadores por cuenta propia y cada vez menos empleados en grandes corporaciones. Bienvenidos a “la nueva normalidad” del trabajo.

 

Andrés Osorio, economista

 

 

FOTO: JORGE FUICA/AGENCIAUNO