En 2013 la Nueva Mayoría actuó con frivolidad, haciendo suyos un diagnóstico y una propuesta que hoy representa más extensamente el Frente Amplio. Y desde 2014 hasta ahora ha intentado implementarlos, generando un significativo retroceso para Chile. El oficialismo no puede ahora separar aguas y desentenderse de esa tremenda responsabilidad.
Publicado el 12.05.2017
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La Nueva Mayoría, desde la Democracia Cristiana hasta el Partido Comunista, hace hoy esfuerzos por diferenciarse del Frente Amplio, insistiendo en que no son lo mismo. Pero es muy difícil que tenga éxito en ese propósito, por varias razones.

Partamos por la más evidente. Tanto el discurso que dio origen a la NM como el programa de gobierno de la Presidenta Bachelet estuvieron inspirados, justamente, en las ideas matrices que el Frente Amplio representa hoy. Es más, este clon chileno del Podemos de España se habría conformado justamente para concretar el proyecto que prometió la Nueva Mayoría y que, en su opinión, ésta no cumplió con la profundidad a que ellos aspiraban (afortunadamente para Chile).

Veamos qué proponía el programa de la Presidenta Bachelet:

Este programa compromete a mi futuro Gobierno a un gran desafío, por el alcance y profundidad de los cambios que llevaremos a cabo. Las transformaciones que realizaremos son el inicio de un proyecto transformador de largo plazo que apunta a hacer los cambios necesarios al modelo de desarrollo que ha tenido nuestro país”.

Y revisemos, ahora, cuál es la promesa del Frente Amplio:

Queremos construir el programa y los cimientos para un nuevo país: que consagre los derechos para todas y todos, con un nuevo modelo de desarrollo que respete al medio ambiente y que sea tremendamente participativo”.

La Nueva Mayoría se propuso un cambio en el modelo de desarrollo de Chile (que uno de sus senadores simbolizó en la “retroexcavadora”), bajo una conducción política que se negó desde un principio a los acuerdos y marginó a todos los sectores del país no adscritos al oficialismo de decisiones clave para millones de chilenos. Nadie, salvo ellos y la CUT, podían proponer una mejor reforma laboral; sólo ellos y el Colegio de Profesores podían aportar experiencia a la reforma educacional; y los únicos fundamentos legítimos para discutir una Constitución provenían de un reducido grupo de intelectuales, que iluminaban al país de la oscuridad en la que había estado sumergido por décadas y eran transportadores de la divina verdad.

En segundo lugar, es muy difícil que la Nueva Mayoría ponga distancia con el brazo que se les levanta por la izquierda cuando la reforma más emblemática y electoral de la Presidenta Bachelet, la educacional, no sólo estuvo inspirada en los reclamos que representaban quienes hoy ofician como los máximos líderes del Frente Amplio, sino que varios de éstos integraron el equipo que la concibió e impulsó desde el Ministerio de Educación. Tarde el Gobierno intentó dar marcha atrás sobre algunos de los postulados de los “expertos” de Revolución Democrática, al confirmar que eran inviables (entre nos, aunque la ministra vocera le pone empeño, nadie nos va a convencer de que con un 15% de alumnos beneficiados la “gratuidad universal llegó para quedarse”; ni de que la educación escolar que reciben hoy los niños más pobres del país es de mejor calidad que antes de promulgarse la ley antilucro y selección).

Y en tercer lugar, fue la Nueva Mayoría la coalición que impulsó electoralmente a los rostros emblemáticos del Frente Amplio, los diputados Jackson y Boric. Ambos fueron también rostros de la campaña de la Presidenta Bachelet e incluso se garantizó la elección del primero, renunciando la Nueva Mayoría a llevar un candidato por el mismo distrito. Son, literalmente los padres de “la guagua”.

En 2013 la Nueva Mayoría actuó con frivolidad, haciendo suyos un diagnóstico y una propuesta que hoy representa más extensamente el Frente Amplio. Y desde 2014 hasta ahora ha intentado implementarlos, generando un significativo retroceso para Chile. 

Por favor: el oficialismo no puede ahora separar aguas y desentenderse de esa tremenda responsabilidad.

 

Isabel Plá, Fundación Avanza Chile

@isabelpla

 

 

FOTO: FRANCISCO CASTILLO D./AGENCIAUNO

 

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