Esta es la prueba más elocuente hasta ahora del clima de derrota instalado en el corazón de la Nueva Mayoría, en medio de una campaña sin propuestas que se aferra a última hora a un infantil “ellos, los malos; o nosotros, los buenos”. Y, lo más determinante, cargando la pesada mochila de ser herederos del legado de un mal gobierno, con malos resultados para el país.
Publicado el 13.10.2017
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Las campañas del terror en política son más viejas que el hilo negro, y en Chile es la izquierda el sector que se ha especializado en ellas, cada vez que ha estado en riesgo su permanencia en el poder. En algún momento funcionaron, tal vez cuando los electores éramos menos informados, porque los medios y los niveles de educación de la población estaban limitados por otras condiciones sociales y económicas.

La minuta que ahora difunde entre sus redes el comando del senador Alejandro Guillier es justamente eso: una campaña del terror, construida con mensajes ramplones e inspirada en una superioridad moral que, electoralmente al menos, se agotó en enero de 2010, cuando Sebastián Piñera fue elegido como Presidente de Chile y, con ello, la centroderecha se convirtió democráticamente en gobierno.

“Motivos para creer” (hasta el título es malo) retrata el perfil público de Guillier desde que emergiera hace un año como una opción presidencial: ignorante de la realidad del país y de los asuntos públicos; con facilidad para difundir información falsa (lo que no sabe, simplemente lo inventa); carente de un proyecto político sólido y supliendo el liderazgo con lugares comunes. Sólo tres ejemplos de lo que se señala en la minuta para dimensionar la distancia entre la realidad y la imaginación de quienes la diseñaron.

Se asegura que “Guillier es el candidato de nosotros (la gente)”, mientras “Sebastián Piñera es el Presidente de pocos”; y que “es importante reforzar nuestra cercanía con la figura de la Presidenta Bachelet” porque la gente “la quiere”. Y continúa señalando que “todos los economistas, de derecha a la izquierda, han dicho que el país va a crecer gane quien gane gracias al repunte del cobre”.

Uno podría pensar que los asesores de Guillier no revisan los medios de comunicación, ni tienen relación con electores, salvo los que colaboran en el comando. Porque sucede que el candidato de la “gente” marca hoy en las encuestas veinte puntos menos que “el Presidente de unos pocos”; y que la Presidenta Michelle Bachelet, a menos de seis meses de terminar su mandato (y a pesar del esfuerzo que han realizado ella y su gobierno por difundir el mentado “legado”), tiene la aprobación de apenas uno de cada tres chilenos.

Desacreditar reiteradamente a las encuestas sólo ha deteriorado aún más la credibilidad del senador de Antofagasta. Es cierto que no son la verdad revelada y se mueven en un rango razonable de error, pero le permitieron a Guillier ocupar hoy el lugar que ocupa, y se equivocan menos de lo que una izquierda -que prefiere amordazar a quien le trae malas noticias- está dispuesta a reconocer.

En materia económica, la minuta expresa, además de ignorancia, cierta ingenuidad. Lo que la mayoría de los economistas y agencias especializadas han admitido es que las mejores expectativas para Chile tienen al menos dos componentes: el próximo cambio de gobierno, con una alta probabilidad de triunfo de Sebastián Piñera, y una proyección positiva para el cobre. Puede que las noticias no les sirvan a Alejandro Guillier y a la Nueva Mayoría, y por esa razón prefieran negarlas y difundir información falsa, pero afortunadamente los chilenos, de capitán a paje, han demostrado tener más olfato que los tres equipos económicos que ha tenido la Presidenta Bachelet en tres años, y que vienen desde mayo de 2014, cada uno a su turno, anunciando brotes verdes, mientras el país atraviesa por el peor momento en esta materia en tres décadas.

La minuta es la prueba más elocuente hasta ahora del clima de derrota instalado en el corazón de la Nueva Mayoría, en medio de una campaña sin propuestas que se aferra a última hora a un infantil “ellos, los malos; o nosotros, los buenos”. Y, lo más determinante, cargando la pesada mochila de ser herederos del legado de un mal gobierno, con malos resultados para el país.

 

Isabel Plá, Fundación Avanza Chile

@isabelpla

 

 

FOTO:FRANCISCO FLORES SEGUEL/AGENCIAUNO

 

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