Representar el recambio y ofrecer la misma gobernabilidad, pragmatismo y moderación que ofrecerán Lagos y Piñera será una oferta sumamente atractiva para un electorado que quiere cambios razonables y necesarios y repite, una y otra vez, que también quiere caras nuevas.
Publicado el 05.08.2016
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Así como las encuestas muestran que los ex Presidentes Ricardo Lagos y Sebastián Piñera aparecen con las mejores opciones para convertirse en los candidatos presidenciales de sus respectivas coaliciones, las estrategias de los partidos que conforman las dos principales coaliciones confirman que, por primera vez desde el retorno de la democracia, tendremos a dos ex Presidentes enfrentándose en una elección presidencial. Si bien Lagos y Piñera simbolizan a la perfección la división histórica entre una centro-izquierda y una centro-derecha moderadas y pragmáticas, la presencia de los ex Presidentes en la arena electoral alimenta la posibilidad de que se multipliquen los candidatos alternativos que busquen convertir la contienda entre un enfrentamiento de las fuerzas del pasado con las de recambio.

Ahora que ya entramos en tierra derecha de la campaña electoral para las municipales del 23 de octubre, el gobierno de Bachelet ha quedado relegado a los desórdenes e indisciplina oficialista, a los infructuosos llamados a cambios de gabinete y a nuevos errores no forzados de La Moneda. Para todos los efectos prácticos, este gobierno ya está en su etapa terminal. Inevitablemente, entonces, los presidenciables ya han entrado a testear las aguas. La campaña municipal siempre es una inmejorable oportunidad para saber qué candidatos tienen posibilidades reales en la calle y cuáles son solo producto de estrategias top-down de posicionamiento. Igual que un cine con una cartelera diversa y amplia, la arena política se llena de ofertas de candidatos que pueden sonar muy bien en el papel pero que necesitan demostrar también su viabilidad en la calle.

Pero como Lagos y Piñera han aprovechado el alto reconocimiento de nombre que poseen y la disponibilidad de recursos públicos a la que tienen acceso en su calidad de ex Presidentes, llevan una ventaja en la carrera por el posicionamiento como candidatos. Es verdad que ni Lagos ni Piñera parecen muy interesados en participar activamente en la campaña municipal. Ya sea porque los ex Presidentes parecen sentirse liberados del arduo trabajo que implica acompañar a los candidatos a alcalde en sus campañas por las calles de Chile o porque ambos creen que la ventaja que hoy tienen es irreversible, esta campaña municipal parece encaminada a ordenarse en torno a dos presidenciables favoritos que no saldrán a la calle y un extenso número de aspirantes a candidato presidencial que deberán medir sus fuerzas y su viabilidad en terreno.

Pudiera parecer improbable que Lagos y Piñera se terminen enfrentando en noviembre de 2017. En general, los ex Presidentes son candidatos solo si creen que tienen muy buenas chances de ganar. Si ambos entran al ruedo, será inevitable que un ex Mandatario sufra una derrota en su última aventura electoral. Luego, uno de los ex Presidentes debería desistir de competir a última hora si ve que su rival lo aventaja en las encuestas. Pero como las encuestas también muestran que una mayoría de la gente todavía no tiene candidato, bien pudiéramos terminar con dos ex Presidentes combatiendo arduamente por el apoyo de votantes que se decidirán a última hora.

El alto porcentaje de indecisos también hace pensar que los chilenos están ansiosos de que aparezca alguna alternativa que permita no tener que escoger entre dos ex Presidentes. Si ya en 2009 y 2013 la suma de votantes que optaron por candidatos por fuera del duopolio Nueva Mayoría/Chile Vamos llegó a casi un 30%, es razonable esperar que ahora que las coaliciones han alcanzado un nivel récord de rechazo y el nuevo sistema electoral alienta la aparición de nuevos partidos y fuerzas, el voto a favor de candidatos alternativos al duopolio debiese ser aún mayor.

Afortunadamente para Lagos y Piñera, como los votantes que quieren caras nuevas se dividirán entre distintos candidatos alternativos, ninguno de ellos tendrá suficiente apoyo como para pelear un lugar en la segunda vuelta. Prevalecerá entonces el eje izquierda/derecha como elemento ordenador de las preferencias de los chilenos. Pero ya que las diferencias entre la izquierda y la derecha son cada vez menos relevantes, si alguno de los candidatos alternativos logra congregar el grueso de la votación anti duopolio, la elección todavía se puede convertir en una carrera a tres bandas donde al eje izquierda-derecha se sume el eje pasado/futuro como elementos ordenadores de la campaña. En ese caso, desafortunadamente para Lagos y Piñera, hay bastante evidencia para creer que el candidato que logre alzarse como dominante en el eje del recambio tendrá una buena chance de ganar la elección en la medida que su postura no aparezca demasiado cargada ni a la izquierda ni a la derecha. Representar el recambio y ofrecer la misma gobernabilidad, pragmatismo y moderación que ofrecerán Lagos y Piñera será una oferta sumamente atractiva para un electorado que quiere cambios razonables y necesarios y repite, una y otra vez, que también quiere caras nuevas. 

 

Patricio Navia, Foro Líbero y académico Escuela de Ciencia Política UDP.

 

 

 

FOTO: PABLO VERA/AGENCIAUNO

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