Las distintas mediciones mundiales de incertidumbre de política económica han disminuido desde sus máximos alcanzados tras el Brexit. Incluso en Chile, el nuevo indicador creado por Clapes UC muestra una disminución sostenida desde junio. A pesar de la mayor estabilidad, soplan vientos de incertidumbre que podrían traer nubes, pero aún no tenemos claro si serán nubarrones de tormenta o una simple niebla pasajera.
Publicado el 29.11.2016
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El futuro es incierto y estamos acostumbrados a lidiar con ello. Sin embargo, cuando la incertidumbre alcanza niveles muy grandes puede ser dañina para la economía. Hace ya 35 años el ex presidente de la Fed, Ben Bernanke, nos enseñaba en su tesis doctoral los problemas derivados de la incertidumbre, declarando que ésta retarda la inversión independientemente de las consideraciones de riesgo o de retorno esperado.

Las distintas mediciones mundiales de incertidumbre de política económica han disminuido desde sus máximos alcanzados tras el Brexit. Incluso en Chile, el nuevo indicador de esa variable creado por Clapes UC muestra una disminución sostenida desde junio. A pesar de la mayor estabilidad, soplan vientos de incertidumbre que podrían traer nubes, pero aún no tenemos claro si serán nubarrones de tormenta o una simple niebla pasajera.

El primer viento sopla desde EE.UU. La elección de Donald Trump no fue el fin, sino que el comienzo de muchas incertidumbres: ¿Expulsará a todo inmigrante ilegal en territorio estadounidense? ¿Subirá los aranceles a 45%? O más importante para nosotros, ¿realizará grandes proyectos de infraestructura? Esto implicaría que el precio del cobre habría dejado su piso, ayudando a las alicaídas compañías mineras nacionales.

Otro foco es Inglaterra. Las noticias respecto al Brexit son tan relevantes que la libra esterlina es de las pocas monedas que se han fortalecido desde la elección de Donald Trump. Esto no ocurrió por el resultado eleccionario, sino que por la expectativa de que el Parlamento británico tome un rol más preponderante en la negociación del Brexit. Estamos en un terreno inexplorado, pues nunca ha habido un país que salga de la Unión Europea, y si bien el comercio británico con Chile es relativamente bajo, el contagio financiero puede ser de un tamaño considerable si la estrategia de salida del Reino Unido no es la indicada.

Entre tantos titulares internacionales de lengua inglesa, hemos olvidado a Italia. La península tiene a uno de sus grandes bancos, de 544 años de antigüedad, con serios problemas de salud financiera. El pueblo italiano votará un referéndum constitucional a principios de diciembre que busca limitar el poder del Senado y cuyo rechazo implicaría la renuncia del actual primer ministro. Por tanto, podríamos cerrar el año sin gobierno en Italia y con uno de sus grandes bancos al borde del abismo, lo cual también podría contagiar financieramente a la economía chilena.

Pero la incertidumbre tampoco se ha acabado dentro de nuestro país. Las reformas previsional y constitucional siguen haciendo ruido en los oídos de los inversionistas, que preferirán postergar sus proyectos antes que tomar importantes decisiones en un terreno incierto. Las futuras elecciones, con tantos precandidatos, también mantendrán incertidumbre respecto a la continuidad de las reformas o si en el futuro primará la vuelta al crecimiento.

Las cuentas nacionales publicadas por el Banco Central muestran que la inversión en Chile cayó 1,2% en el tercer trimestre de este año. Más preocupante aún, la inversión de los últimos doce meses es 7,8% menor que la de dos años atrás. Y con tanta incertidumbre, es más probable que los inversionistas guarden su dinero en sus bolsillos antes que jugar a la ruleta. En el área internacional Chile no puede hacer mucho, pero sí puede hacer un esfuerzo en lo doméstico. Si se quieren más crecimientos, más empleo y más salarios, los políticos podrían disminuir la incertidumbre respecto de reformas futuras.

De esta manera las reglas estarían claras, se reduciría una parte importante de la incertidumbre y, tal como el mismo Bernanke dijo en su tesis, la resolución de la incertidumbre llevaría a un auge en la inversión. Y esto beneficiaría directamente a los políticos también, pues con más inversión volvería el crecimiento al país, y así, finalmente, habrá mayores ingresos fiscales para que el próximo año los políticos no tengan que congelar sus salarios nuevamente.

 

Andrés Osorio, economista Econsult

 

 

Foto: RODRIGO SÁENZ/AGENCIAUNO.